El Gobierno prepara una segunda y lamentable embestida contra la tauromaquia. La titular de Juventud e Infancia, Sira Rego, se une así a la campaña de Ernest Urtasun, ministro de Cultura, y quiere prohibir la entrada en las plazas a los menores de 18 años, alegando la peregrina e indemostrable excusa de «prevenir los efectos nocivos de las corridas de toros» en los niños y jóvenes. Esta reforma legal va dirigida, además, a terminar con la cantera de nuevos matadores pues al amparo de esta norma se prohibiría a los menores participar en las corridas, con lo que se daría la puntilla a gran parte de la novillería que se forma en festivales. La fiesta de los toros, que goza de una salud notable gracias al crecimiento del número de festejos, el auge del interés creciente de los jóvenes y la apertura de nuevas plazas , es termómetro de la diversidad de un país en el que no toda la cultura, y la tauromaquia está protegida como tal, debe ser del gusto de todos los ciudadanos. Es simple: el que no quiera, que no vaya.