El trágico accidente ferroviario de Adamuz va dejando en las últimas horas las historias de esperanza de quienes abandonan los hospitales tras haber superado las heridas sufridas. Es el caso de José Gómez , que ha recibido este martes el alta en el hospital Reina Sofía de Córdoba. Según ha informado este complejo sanitario, este onubense primero estuvo ingresado en la UCI y luego en planta. Ahora, ha iniciado el viaje de vuelta a su hogar, en Huelva . Es uno de los numerosas personas que viajaba en el Alvia Madrid-Huelva, contra el que acabó impactando en la fatídica tarde del 18 de enero un Iryo Málaga-Madrid que descarriló. Buena parte de su familia -sus dos hijas y sus yernos- iba con él en dicho tren y afortunadamente todos lograron salvar la vida, aunque todos, salvo uno de ellos, sufrieron heridas de consideración: «Una de mis hijas ahora está bien. Bueno, tiene dos costillas rotas y un tobillo fisurado , pero ya le dieron el alta. A la otra la han operado de tibia y peroné y aún está ingresada . El que peor parado salió fue uno de mis yernos. Tenía una lesión de corazón, hematomas, problemas de pulmón... Salió por una ventana , pero va evolucionando y está mejor. Creo que ya están en planta». « Recuerdo el accidente . Pasará mucho tiempo para que se me olvide », explica José. «Íbamos tan tranquilos y el tren empezó a hacer unos ruidos enormes, a tener unos movimientos... Era como una coctelera, las maletas se cayeron, se fue la luz y se quedó parado.... Luego, había maletas por encima de las personas, viajeros quejándose, otros llamando para informar de lo que había pasado», comenta sobre aquellos minutos angustiosos. No sabe cuánto tiempo pasó hasta que llegaron los bomberos , la Guardia Civil y los sanitarios , pero «a mí me pareció una eternidad ». «Sentí miedo por mí, y por los míos. Hasta que no escuche las voces de mis hijas, no me tranquilice un poquito», rememora. «A mí me tuvieron que sacar como en una procesión. No podía moverme del dolor», añade. Eso, en la medida de lo posible, empieza a ser pasado, porque ahora puede dejar el Reina Sofía por su evolución positiva. «Es una buena señal. Es una alegría », confiesa. Nada más llegue a Huelva, podrá encontrarse con su hija mayor, Patricia, la que ha recibido el alta: «Estoy deseando verla . Quiero escucharla y me tranquilizaré . Cuando la vea, me quedaré más tranquilo. Y cuando vuelva a ver a mi otra hija también». José ha finalizado dando las gracias a « todo el personal del Reina Sofía por su trato inmejorable». «Han sido maravillosos», ha añadido. A partir de ahora, toca «intentar de adaptarnos a esta nueva vida y hacer las cosas para ir recuperándose». «Todo se ha truncado un poco. Perro de momento nada más. Ahora, se reanuda todo».