Durante años, todo ha funcionado en la vida de Francisco y Julia : una pareja sólida y un proyecto político en ascenso que parece no tener fisuras. Sin embargo, basta una carta con una noticia inesperada para que ese equilibrio empiece a tambalearse. Así arranca 'Género de dudas', la obra de Okapi e Iria Producciones que del 29 de enero al 1 de febrero se instalará en el escenario del Cartuja Center de Sevilla. En escena, Pablo Carbonell y Pastora Vega darán vida a Francisco y Julia, un matrimonio que lleva 30 años compartiendo vida. Él está inmerso en plena campaña electoral, y ella ha sido, durante décadas, su apoyo incondicional. Nada parece fuera de sitio hasta que la realidad obliga a cuestionar decisiones y roles, algo que aflora contradicciones, miedos y preguntas que no siempre tienen una fácil respuesta. Al interpretar a un matrimonio consolidado, la complicidad entre ambos actores sostiene gran parte de la función. «Ha sido fácil, aunque no habíamos trabajado juntos nunca antes », explica Pastora. Dirigidos por Gabriel Olivares sobre el texto original de Jade-Rose Parker que ya triunfó en Francia, los actores construyen una historia que se mueve entre la intimidad de un salón y el discurso público. Para Pablo, este viaje le ha llevado a interpretar algo nuevo, dado que «nunca había interpretado a un hombre con poder, a un político», reconoce. Su personaje vive dividido entre lo que muestra hacia fuera y lo que guarda puertas adentro, una dualidad que está presente a lo largo de toda la función: « Fernando tiene dos caras : una en la calle, en campaña, y otra en su casa». Es precisamente esa tensión constante la que se traslada al patio de butacas, donde el público oscila entre el rechazo y la comprensión. «No es un personaje pensado para caer bien» , admite el actor, y eso fue precisamente lo que más le inquietó. No obstante, ese dilema entre «bueno o malo» forma parte del pulso de la obra, hasta el punto de que, tras algunos ensayos, hubo quien le confesó que le daban ganas de abofetear a su personaje, «señal de que algo estaba haciendo bien». Por su parte, Julia, lejos de ser una figura pasiva, es una mujer fuerte, valiente y profundamente enamorada, que se ve obligada a tomar decisiones cuando la vida la coloca entre la espada y la pared. Pastora aceptó el proyecto porque, desde el principio, le pareció «súper interesante, original y especial» . Además, durante la comedia, su personaje transita un terreno incómodo pero necesario, un espacio desde el que cuestiona todo aquello que hasta entonces parecía inamovible. La actriz defiende que, en el contexto actual, «es una obra absolutamente necesaria», pues profundiza en la forma en que juzgamos a los demás y en la distancia que a veces existe entre lo que se promete y lo que se hace. «Abre muchísimos melones» , resume Vega. Además del cuestionamiento, el humor es otro de los protagonistas de la función, una herramienta clave para que temas como la hipocresía, la adopción, la identidad o la tolerancia lleguen al público a través de mensajes accesibles para todos. 'Género de dudas' no busca respuestas cerradas, más bien, aspira a dejar al espectador con algo que le acompañe al salir del teatro, pero que también «sienta que invertir su tiempo y su dinero ha merecido la pena», recuerda Carbonell. Que Sevilla se ría, que se emocione y, quizá, que la conversación continúe de camino a casa , porque esta historia no es de esas que terminan cuando cae el telón.