Ana Ortega, Directora General de Peugeot para España y Portugal, representa un liderazgo forjado desde la base y la resiliencia. En esta entrevista, la directiva repasa una trayectoria que comenzó de forma inesperada: a pesar de su temprana vocación por la medicina y una formación académica orientada al derecho, su pasión por lo tangible y el diseño la llevó a debutar profesionalmente a pie de concesionario vendiendo coches. Con una filosofía basada en la preparación constante y la capacidad de adaptación, Ortega destaca la importancia de estar listo para cuando las oportunidades aparecen, compartiendo hitos clave de su carrera como su etapa de expatriación en París y su ascenso a través de diversas direcciones estratégicas en el sector del motor. Ana Gema Ortega es Licenciada en Derecho y Diplomada en Económicas por la Universidad de Deusto; MBA IE Business School y Master in Executive Development CEDEP. Inició su carrera profesional en 2001 en Renault Retail en el área de ventas. En 2002 fue nombrada Product Manager Junior en España y dos años después se trasladó a París a Renault SAS, donde ejerció como Marketing Coordinator European Importers y más adelante como Senior Product Manager Commercial Vehicles. A su vuelta a España trabajó como Delegada Comercial y posteriormente fue designada Coordinadora de Marketing del Grupo Renault en España. En 2017, pasó a ocupar el puesto de Directora de Flotas del Grupo Renault España. Desde 2021 ha desempeñado el cargo de Directora de Ventas de Dacia en España. Ya en diciembre de 2024 fue nombrada Directora de la marca Peugeot para España y Portugal. Pregunta: Si echamos la vista atrás, a su etapa escolar, ¿qué era lo que más le ilusionaba? Ana Ortega: Siempre he sido muy «disfrutona». Me encantaba el recreo, pero mi asignatura favorita era Educación Física. Siempre he sido muy deportista e inquieta; de hecho, he practicado ballet casi toda mi vida, hasta hace apenas un par de años. P: Su destino inicial parecía estar en la abogacía, siguiendo los pasos de su padre. ¿Cómo acabó en el sector del automóvil? A.O.: Estudié Derecho y Económicas porque mi padre era abogado e iba a trabajar con él, aunque mi verdadera pasión era la medicina. Al final, por diversas razones, nunca trabajé en el despacho familiar. Al venir a Madrid a hacer un máster, tuve varias ofertas de trabajo. Elegí el sector del automóvil porque me apasionaba la movilidad, el diseño y el hecho de trabajar con algo tan tangible como un coche. P: Sorprende saber que una Directora General empezó, literalmente, en la calle. A.O.: Así es. Empecé vendiendo coches en una concesión al lado del Bernabéu. Fue un comienzo extraordinario que me dio una base real del negocio. P: De todo su recorrido hasta llegar a Peugeot, ¿qué tres hitos destacaría? A.O.: El primero fue mi etapa de cinco años en París; me siento muy orgullosa de cómo me adapté a la cultura francesa y lo que aprendí profesionalmente. El segundo fue mi etapa como Directora de Flotas en Renault; fue un reto excitante y complicado donde el equipo consiguió grandes cosas. El tercero, sin duda, fue ser Directora de Ventas de Dacia. Todo ese camino me preparó para mi sueño actual: dirigir una marca como Peugeot. P: ¿En qué momento decidió que quería ser Directora General? A.O.: Creo que es una mezcla entre que la oportunidad te llega y tú te vas preparando. Muchas veces uno está preparado y la oportunidad no llega, pero lo fundamental es estar listo para cuando la puerta se abre. P: Hablando de errores, ¿hay alguno que todavía le dé vueltas en la cabeza? A.O.: Soy muy resiliente y tiendo a olvidar lo malo, pero a veces me repito que mi primer error fue no haber estudiado Medicina. Quizás en otra vida. Otro error común, que trato de corregir, es no saber disfrutar del momento presente por estar pensando siempre en el futuro. A veces valoro más mis puestos pasados ahora que cuando los estaba viviendo. P: En el mundo empresarial, ¿hay algún referente o modelo de negocio que le inspire fuera de la automoción? A.O.: Admiro mucho a Mercadona. Me fascina su visión del retail en 360 grados, su capacidad de innovación en productos pequeños y el trato a su personal. Siempre salen en los rankings de satisfacción y, como nosotros también estamos en el sector del retail, leo mucho sobre ellos. Me dan una envidia sana. P: ¿Cómo afecta la actual inestabilidad política europea a una marca como la suya? A.O.: Tanto las empresas como los clientes buscan estabilidad y claridad en las reglas de juego. Actualmente, el camino no es el más claro, pero lo bueno es que Peugeot tomó una decisión estratégica hace tiempo: ofrecer todo tipo de motorizaciones (gasolina, diésel, híbridos y eléctricos). Estamos preparados para cualquier movimiento del mercado. P: Peugeot es una marca con más de dos siglos de historia. ¿Qué es lo que más le enorgullece de liderarla hoy? A.O.: Formar parte de la marca más antigua del planeta (215 años) te da un storytelling maravilloso. Además, tenemos un corazón muy español: en 2025, más del 60% de nuestros coches vendidos se fabricaron en España. Somos una marca francesa que genera muchísimo empleo aquí. P: El futuro de la marca pasa por conceptos como el «Inception» y el volante «Hypersquare». ¿Qué va a cambiar para el conductor medio? A.O.: Vamos a transformar la conducción urbana para que sea más ágil y divertida. Al eliminar la columna de dirección física (tecnología Steer-by-Wire), el interior del coche es mucho más limpio y confortable. El volante Hypersquare hará que la conducción sea intuitiva. Llevamos más de 100 años con volantes redondos y esto va a cambiar el futuro de la automoción. P: Para terminar, el motor ha sido tradicionalmente un mundo de hombres. ¿Cómo se siente en ese entorno? A.O.: Me encuentro muy a gusto. Nunca he sentido un trato diferente por ser mujer, aunque a veces sea la única en una sala de reuniones. Yo jugaba con muñecas de pequeña, pero también me gustaban los coches. Creo que unir diferencias es lo que aporta valor, y eso es lo que intento transmitir en Peugeot.