Rodalies en Cataluña comenzará a recuperar el servicio paulatinamente a partir de esta tarde o última hora de la misma, pero aún sin plazos ni garantías. Tras casi dos días consecutivos de interrupción tras el accidente mortal de Gelida (Barcelona) -el miércoles para proceder a la inspección de la infraestructura y hoy por la huelga encubierta de maquinistas-, una larguísima reunión entre las partes implicadas (Govern, Renfe, Adif y sindicatos) ha servido para llegar a un principio de acuerdo: los maquinistas reemprenderán el servicio, aunque no de manera inmediata. No hay plazos fijados. El servicio, por ahora, sigue parado. Los detalles los ha dado a conocer la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, tras la maratoniana reunión celebrada hoy con Adif, Renfe y sindicatos, que exigían medidas adicionales de seguridad para volver al trabajo. Estas medidas complementarias consistirán en una nueva «visualización « de las trece líneas que componen Rodalies, una inspección que hacen a lo largo de esta tarde y de manera conjunta técnicos de Adif -gestor que el día anterior ya había garantizado la seguridad de la red-, Renfe, del Govern y de los representantes de los maquinistas. Únicamente tras estas inspecciones, y cuando se reciba «el informe positivo», comenzarán de nuevo las circulaciones. La consejera ha hablado de paulatina recuperación del servicio, pero sin fijar plazos. «Por la tarde o última hora de la tarde» , «Llegamos a un acuerdo que permitirá reactivar las líneas una vez se acaben las pruebas extraordinarias para garantizar la operatividad de la red», ha resumido Paneque, El acuerdo no ha sido fácil y se produce tras una nueva jornada de caos en un servicio que usan a diario más de 400.000 personas . El miércoles por la noche, después de que Adif, tras inspeccionar de manera intensa toda la malla ferroviaria, comunicaba a la Generalitat que la red era segura y en condiciones para que se recuperase el servicio, el Govern comunicaba que esta mañana, a partir de las seis, comenzaría la circulación de trenes, aunque ya se admitía en ese momento que «no iba a ser fácil». No solo no ha sido fácil, sino que la negativa de los maquinistas, alegando que su seguridad no estaba garantizada a pesar de las revisiones, ha llevado a que se negaran a subir a las cabinas. Únicamente seis de los 140 que componen la plantilla estaban dispuesto a subir a las cabinas, ha precisado la consejera Paneque. Se ha tratado, en realidad, de una suerte de huelga encubierta al considerar los maquinistas que el certificado que ayer emitió Adif avalando la seguridad de la infraestructura no les ofrecía suficientes garantías. Exigieron de inicio una auditoría más exhaustiva que es la que, con su concurso, se lleva a cabo esta tarde. Pere Macias, comisionado de la Generalitat para el traspaso de Rodalies, señalaba por la mañana que el ejecutivo catalán veía « intolerable » la posición de los maquinistas, y anunciaba que abrían expediente informativo a Renfe por esta circunstancia. La prioridad a esas horas de la mañana era recuperar la confianza de los maquinistas, y por ello se convocaba la reunión urgente en la que finalmente se ha acordado que vuelvan a pasar los trenes. Por su parte, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente , negaba que el hecho de que Rodalies no retomase su servicio por la mañana se debiese a un criterio de «seguridad, como alegaban los maquinistas, e insistió en que la falta de servicio respondía al estado anímico de los trabajadores tras los dos accidentes mortales de esta semana. Señaló que cuando bajase el, a su juicio, «' soufflé' emocional de los maquinistas, se llegará a acuerdos racionales», pero que si «lo que se pide son intervenciones en la infraestructura o garantías de absoluta seguridad , eso no es viable en unas horas», ha dicho en una entrevista en Cataluña Ràdio. Finalmente, y con las nuevas garantías conseguidas tras la reunión de esta tarde, el 'souffle' ha bajado y los trenes volverán a circular. Desde Semaf, el sindicato de maquinistas que ha convocado una huelga en todo el sector entre el 9 y el 11 de febrero en protesta por la «degradación del ferrocarril» tras lo sucedido en Adamuz y Gelida , consideraba por la mañana que el certificado emitido ayer por Adif en el que garantizaba la «operatividad y seguridad de todas las líneas» en Cataluña no era suficiente. Ya anoche, cuando el Govern anunció que hoy se iba a recuperar la circulación de trenes, se admitió que la vuelta a la normalidad podía no ser fácil, deslizando precisamente la dificultad en las relaciones laborales con un colectivo de maquinistas profundamente conmocionado por la tragedia de Adamuz y el accidente de Gelida. Tras el siniestro en la R4, en la madrugada del miércoles y durante el día se realizaron las denominadas «marchas blancas», revisiones obligatorias cuando se produce algún incidente en la circulación de los trenes y que se realizan con convoyes sin pasaje. Según detalló ayer la consejera portavoz Sílvia Paneque, tras haber «asegurado las vías», se acordó restablecer el servicio ferroviario, que cada día emplean unos 400.000 usuarios en toda la comunidad. La Generalitat pidió incluso que la certificación de la seguridad por parte de Adif se realizase por escrito, algo que se materializó en una carta firmada por el presidente de la compañía, Pedro Marco.