Miguel Cotán ha abandonado este miércoles las instalaciones de asistencia a los familiares de las víctimas del accidente del tren de Adamuz ubicadas, en el centro cívico Poniente Sur de Córdoba, con la comunicación oficial de la notica más trágica: el hijo de su pareja, Mario Jara (42 años), había perdido la vida en el siniestro ferroviario. Viajaba en el Alvia Madrid-Huelva. Miguel, mientras se monta en el coche, comenta lo brutalmente macabra que puede ser la vida. Mario nació un 18 de enero en Córdoba -se fue a vivir con tres años a Huelva- y ha perdido la vida en la misma fecha , 42 años después y también en tierras cordobesas . Él viajaba en el grupo de opositores a funcionarios de prisiones , junto a profesores, que se habían desplazado hasta la capital del Estado para hacer estas pruebas. «Se levantó a la cafetería , a tomar un café con sus compañeros y han muerto los tres», se lamentaba. « Estuve hablando con él [antes del accidente ]. Me dijo que no había comido y que en la cafetería comería algo hasta que llegara a Huelva. Ésa fue la última vez que hablé con él», rememora. Mario era un hombre «de cerca dos metros de alto y de buena persona; enormemente buena ». Luego, ha añadido que «estudiamos acciones judiciales» por lo sucedido. Por último, ha tenido reproches para Renfe . «En cuanto las cuestiones dependendían de ellos en Madrid o en sus altas esferas.... Se han portado asquerosamente . Lo peor de lo peor», ha comentado. Todo lo contrario, ha señalado, de quienes les han atendido directamente, como efectivos de Cruz Roja o Protección Civil.