Pedro Sánchez ha arrancado el año con otra intervención en el mercado de la vivienda. El presidente del Gobierno propone bonificar el cien por cien en el IRPF a los propietarios que renueven contratos de alquiler sin subir la renta, una medida que busca atajar la escalada de precios provocada por decisiones anteriores, en este caso la congelación de miles de contratos durante la pandemia. Además, se endurecerán los alquileres temporales y por habitaciones. El Gobierno es un hámster atrapado en la rueda de sus chapuzas, donde una medida corrige lo que ha roto la anterior. Sin embargo, la propuesta ha fracturado al propio Ejecutivo. Sumar, socio de coalición, ha rechazado el plan por considerarlo «injusto e ineficaz» y una concesión a los «rentistas». El mismo acto donde se anunció la medida es un ejemplo del problema real de la vivienda en España: Sánchez presidió el arranque de las demoliciones de la operación Campamento , anunciada hace ya 36 años.