Isidro Fainé renueva cuatro años más como presidente de la Fundación Bancaria 'la Caixa' . El todopoderoso banquero, que actualmente tiene 83 años, se mantendrá al menos hasta los 87 años como máximo dirigente de la entidad social, que controla asimismo el mayor holding de inversiones de España, Criteria Caixa . Nada de hablar de retiros o de echarse a un lado, más aún teniendo en cuenta el deseo que planea desde hace años entre los independentistas y también en La Moncloa de tratar de ganar peso en la organización. El dirigente ha agradecido la confianza una vez más que en él ha depositado el patronato de la Fundación para continuar al frente de la misma. Y en sus palabras ha aprovechado para reivindicar la importancia de la entidad social. «Considero que la vida es servicio, y en este sentido es un verdadero honor poder seguir dando continuidad a un proyecto que, desde la independencia de actuación que le otorgan sus más de 120 años de historia , se mantiene fiel a sus principios y a su vocación de servicio a la sociedad y a las personas en situación de mayor vulnerabilidad». Aunque su reelección no se trata de una sorpresa, ya que en ningún momento se ha dado pie a un cambio de dirigente, sus palabras sobre la independencia de La Caixa sí que tienen su relevancia en el contexto de presiones políticas hacia la entidad. Cabe recordar, en este sentido, que La Caixa, a través de Criteria, es el máximo accionista de Caixabank y Naturgy , y también tiene posiciones muy relevantes en Telefónica, Colonial, ACS... Es, precisamente, ese poder sobre el Ibex 35 el que tratan de tener de su lado tanto los independentistas como La Moncloa, dada su influencia en la mayoría de las grandes decisiones empresariales. Con todo, desde La Caixa siempre han resistido a las presiones políticas en el seno de la Fundación y el holding financiero que controla. Con esta renovación se da portazo, de nuevo, al intento de injerencia política en la entidad ya que esa decisión no solo trae la reelección de Fainé sino también la continuidad de su núcleo duro en el patronato. Así las cosas, manteniendo el 'statu quo' en la Fundacioón, La Caixa ha acordado la renovación del cargo de patrono de Isidro Fainé, Javier Godó, José María Álvarez-Pallete, Luis Carreras, Isabel Estapé, María Isabel Gabarró, Eugenio Gay, Francesc Homs y Pablo Isla , en todos los casos por el periodo estatutariamente establecido de cuatro años. Como vicepresidente se reelige también a Javier Godó. Por otro lado, se ha aprobado hoy por unanimidad el nombramiento de Baldiri Ros como patrono a propuesta del Institut Agrícola Català de Sant Isidre, por un plazo de dos años. Este se incorpora en sustitución de Xavier Brossa, propuesto en su día por la Societat Econòmica Barcelonesa d'Amics del País (SEBAP), cuyo mandato finaliza. Ros accede al cargo dentro del turno rotatorio que los estatutos de la Fundación reservan a sus entidades fundadoras. Más allá de los nombramientos, la entidad ha aprobado las cuentas del ejercicio 2025, en el que ha destinado un total de 655 millones de euros a su actividad de obra social. Desde que en 2014 se transformó en fundación bancaria, La Caixa «ha destinado 6.150 millones de euros al desarrollo de iniciativas sociales, de investigación, becas y cultura con el objetivo de contribuir a la mejora de toda la sociedad y especialmente de los colectivos más vulnerables». De cara a este 2026, el patronato ha dado luz verde a un presupuesto récord de 710 millones de euros, un 8,4% más en interanual. Desde 2014, el presupuesto anual de la entidad se ha incrementado un 63,3%. « El nuevo presupuesto para 2026 va en línea con lo establecido en el Plan Estratégico 2025-2030 de la Fundación presentado el pasado mes de junio, y que prevé que la entidad invierta más de 4.000 millones de euros hasta 2030 para impulsar la transformación social», recoge La Caixa. Isidro Fainé también ha destacado que «con el nuevo presupuesto aprobado para 2026, redoblamos nuestros esfuerzos para atender a más colectivos y personas, especialmente en el ámbito social, en un momento en que los índices de pobreza y desigualdad siguen creciendo, no sólo en España y Portugal, sino en todo el mundo».