Desde hace algunos años los cereales de invierno (trigo, cebada, avena, centeno y triticale) atraviesan una profunda crisis de rentabilidad como consecuencia de los bajos precios que perciben los agricultores, que, incluso, se sitúan en algunas ocasiones por debajo del umbral de rentabilidad. Se trata de un cultivo que, históricamente, ha estado muy presente en Córdoba , sobre todo en lo que se refiere a la Campiña y el Norte de la provincia, pero que está perdiendo peso por la apuesta por parte de los agricultores por productos que presentan unas cotizaciones más atractivas, como es el caso del olivar y del almendro. «Los precios son irrisorios y entre los productores hay mucho descontento por esta situación», reveló Antonio Monclova, técnico de Asaja en Córdoba. En la patronal agraria achacan esta realidad a «la entrada masiva de cereal procedente de países terceros de fuera de la Unión Europea (UE) que llega a los puertos españoles a precios muy por debajo de los costes de producción de los agricultores de aquí». Desde su punto de vista, «esta competencia desleal está hundiendo los precios en origen y comprometiendo de forma directa la continuidad de un gran número de explotaciones ». Un ejemplo de todo ello es el trigo duro. La cotización de la tonelada de este cultivo, según la información publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se colocaba en la primera semana de este año en los 248 euros frente a los 291 que se pagaban hace 12 meses. Esto supone un abaratamiento cercano al 15 por ciento . La bajada es aún más palpable si se comparan los valores con los de hace dos años, ya que, en este caso, el decremento es del 32 por ciento. Asaja considera que el umbral de rentabilidad medio se encuentra en los 280 euros, muy por encima de lo que están cobrando los productores en este momento. Otro factor a tener en cuenta es que la pérdida de área sembrada ha sido una constante en los últimos años. Los datos oficiales publicados por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural indican que la superficie de este cultivo en la provincia a finales del año pasado ascendía a 107.483 hectáreas. Son 16.398 menos que una década atrás , lo que supone un descenso superior al 13 por ciento. Sin embargo, en lo que se refiere al producto más representativo de esta categoría, el trigo, se observó una disminución de este indicador aún mayor al situarse en el 32,3 por ciento y quedarse a finales de 2025 con 84.314 hectáreas , siendo más acusada la bajada correspondiente al duro (-35,6%). A pesar de ello, Córdoba mantiene su segunda posición en el conjunto de la comunidad autónoma con unas cifras únicamente superadas por las de Sevilla. Ante esta situación, la organización profesional hace un llamamiento a las administraciones para que «actúen con celeridad y responsabilidad, adoptando las decisiones que permitan salvaguardar el futuro de un sector estratégico para la seguridad alimentaria y el mantenimiento del medio rural». En esta línea, Monclova abogó por que la UE ponga en marcha medidas de flexibilidad en la Política Agraria Común (PAC). Por si esto no fuera suficiente, la patronal agraria apuntó que «las persistentes lluvias registradas en otoño y en lo que de invierno están provocando un importante retraso en la siembra de los cereales de invierno». Según sus cálculos, aún queda pendiente un 20 por ciento de la superficie prevista por preparar. Desde Asaja se advierte de que, si las precipitaciones continúan en las próximas semanas y la maquinaria no puede entrar en las explotaciones herbáceas por este motivo, muchos agricultores desistirán de sembrar cereales y optarán por cultivos de primavera.