Alrededor de las nueve y media de la noche, La M.O.D.A. (acrónimo de La Maravillosa Orquesta del Alcohol) se ha subido al escenario del Auditorio Roig Arena para entregarse a las 2.000 personas que, desde hace meses, habían agotado las entradas para su concierto. Ataviados con su característico atuendo de camiseta blanca y pantalones negros y acompañados como siempre de Conchi, la intérprete de lenguaje de signos, el grupo ha arrancado las casi dos horas de vibrante mezcla de folk-rock con tintes de otros géneros. A lo largo del concierto, la formación burgalesa ha repasados las canciones de su sexto álbum, «San Felices», con temas como «Helvética», «Alsa pa Madrid» o «La vida en rosa». Sin embargo, tampoco han faltado sus grandes éxitos, como el himno inicial de su primer disco «Nómadas», las baladas «Una Canción Para No Decir Te Quiero» y «Vasos Vacíos» o «PRMVR», coreada con entusiasmo. Su intensa conexión con su público se ha materializado a través de constantes interacciones y la interpretación conjunta de temas que beben profundamente de las raíces. El concierto ha concluido con la añoranza del pasado de «1932», el canto a la esperanza de «Héroes del Sábado» y el alegato de volver a los orígenes con «Mañana me voy a Burgos». Tres canciones que resumen perfectamente la esencia de la banda, que porta la bandera de Burgos por todo el país. El grupo volverá a tocar en el escenario del Auditorio del Roig Arena mañana domingo, de nuevo con todas las entradas vendidas.