Mientras aún sonaba el hilo musical en la plaza de Zocodover , los vecinos del Casco Histórico de Toledo han vuelto a salir a la calle para protestar contra el turismo masivo y reclamar un modelo de ciudad más sostenible. Aunque las fiestas navideñas ya han terminado, las movilizaciones continúan tras iniciarse el pasado 21 de noviembre, coincidiendo con el encendido de la iluminación navideña, y repetirse casi semanalmente desde entonces, excepto el pasado fin de semana. En esta ocasión, unos cuarenta vecinos se han concentrado de nuevo en la plaza de Cuatro Calles con la esperanza de que el alcalde, Carlos Velázquez, acceda a reunirse con ellos, tal y como —aseguran— les prometió el concejal de Movilidad, Iñaki Jiménez, a finales de noviembre. Aquella fue, según recuerdan, la única reunión mantenida hasta ahora con el Ayuntamiento. En representación de los vecinos, Mari Carmen Zamorano ha lamentado la falta de respuesta municipal y ha insistido en que el objetivo principal es evitar que se repitan unas Navidades como las recién vividas. «Queremos que vuelvan a sus fechas tradicionales para que, sabiendo dónde vivimos y que nuestra vida se va a ver alterada, al menos esos días sean los menos posibles. Eso significaría que verdaderamente se preocupan por nosotros», ha señalado. Zamorano ha recordado que la reunión de noviembre con el concejal de Movilidad fue «muy positiva» y que en ese encuentro se les aseguró que habría más reuniones y que en la siguiente estaría presente el alcalde. «Desde entonces no hemos vuelto a tener ninguna noticia. Queremos que el alcalde nos conozca y hablar con él, es lo que pedimos», ha subrayado. Los vecinos reclaman, además, una planificación más cuidadosa de los eventos municipales. A su juicio, el problema no es solo el turismo, sino la coincidencia de grandes afluencias con actividades organizadas por el propio Ayuntamiento sin tener en cuenta las consecuencias para quienes viven en el Casco. «Se planifican actividades, pero no se piensan al mismo tiempo los problemas que tenemos los vecinos», ha explicado Zamorano, quien ha puesto como ejemplo las dificultades para sacar los coches de los garajes o el colapso de determinadas arterias del barrio. «Pedimos que, al mismo tiempo que se cortan calles, se piensen soluciones para los que vivimos aquí», ha añadido. Desde el colectivo vecinal advierten de que, aunque la Navidad ya ha pasado, el calendario de eventos continúa. «Ahora vienen los Carnavales, luego Semana Santa y el Corpus, además de los problemas de movilidad y aparcamiento que sufrimos los 365 días del año», señalan. Por ello, exigen respuestas y compromisos claros por parte de la Corporación municipal que garanticen no solo que la Navidad de 2026 será diferente, sino que para los próximos eventos se adoptarán medidas con la suficiente antelación para evitar «el calvario» vivido en las últimas semanas. Los vecinos reiteran su apuesta por un turismo sostenible y por una ciudad más amable, en la que las actividades no se concentren de forma innecesaria en el Casco Histórico. «No todas tienen que celebrarse en el mismo sitio, facilitando el colapso de calles que llevamos denunciando desde noviembre», insisten. Por su parte, el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez , ha lamentado este viernes que continúen las concentraciones vecinales cuando, según ha defendido, su equipo de Gobierno ya está adoptando medidas para mejorar la convivencia entre residentes y visitantes. En este contexto, ha vuelto a ver detrás de las protestas «cuestiones ideológicas y políticas». Velázquez ha asegurado que entiende el cansancio de los vecinos del Casco Histórico y las molestias que conlleva vivir en esta zona de la ciudad, pero ha mostrado su sorpresa por que las manifestaciones se produzcan «ahora precisamente que se están tomando medidas y determinadas actuaciones para hacer más factible y convivible la situación». Entre esas medidas ha citado la ordenanza reguladora del turismo, que ha prohibido el uso de megáfonos por parte de los guías para evitar molestias, una normativa en la que —ha dicho— se ha tenido en cuenta «fundamentalmente la voz de los vecinos». También ha mencionado el sistema de pivote único, que ha permitido ampliar las zonas verdes de aparcamiento para residentes, y la descentralización de actividades navideñas, como la feria instalada en el Paseo de Recaredo. El alcalde ha asegurado que el Ayuntamiento seguirá poniendo en marcha nuevas medidas y ha vuelto a lamentar las protestas, como la prevista para la tarde de este viernes, cuando —según ha indicado— no se esperan grandes aglomeraciones como las registradas durante las pasadas Navidades o el puente de diciembre.