Existe un extendido mito en el ámbito de la suplementación sobre que la creatina puede llegar a dañar los riñones y empeorar la función renal. Pero ¿qué hay realmente de cierto en todo esto? Sobre este tema ha hablado recientemente la nefróloga Vanessa Lopes, responsable de la cuenta de TikTok @nefroaventuras, donde divulga contenidos relacionados con la salud renal. En uno de sus vídeos más recientes aborda directamente este mito y lo analiza con detalle. La especialista empieza aclarando que la creatina no es una sustancia extraña para el cuerpo humano. «La creatina se puede ingerir de forma normal en nuestra alimentación», explica, ya que está presente de manera natural en alimentos de origen animal como la carne roja o el pescado, y en menor medida en la leche. Cuando ingerimos creatina, ya sea a través de la dieta o mediante suplementos, esta se absorbe en el intestino delgado como otros aminoácidos y péptidos. Después pasa al torrente sanguíneo y se distribuye hacia sus principales depósitos: el músculo y el cerebro. Según Lopes, aproximadamente el 95% de la creatina del organismo se almacena en el músculo, donde se transforma en fosfocreatina, una molécula imprescindible para la producción rápida de energía. Además, recuerda que el cuerpo también produce creatina de forma natural: la sintetizan el hígado y los riñones mediante rutas enzimáticas. Con el uso energético de la fosfocreatina, una parte se transforma de forma espontánea en creatinina. Esta conversión ocurre de manera constante, sin necesidad de enzimas, y por eso la creatinina se utiliza desde hace décadas como marcador de función renal, al producirse y eliminarse de forma relativamente estable a través de los riñones. Aquí es donde surge la confusión. Según explica, en personas sanas la toma de creatina no daña los riñones. Lo que puede provocar es un aumento transitorio de la creatinina en sangre, no porque el riñón filtre peor, sino porque estamos aportando más creatina desde el exterior. «No va a afectar a la forma en la cual los riñones eliminan esa creatinina», subraya. El problema aparece cuando ese aumento se interpreta erróneamente como un daño renal. Por eso recomienda avisar al médico si se están tomando suplementos, para evitar diagnósticos equivocados. En esos casos, existen alternativas para evaluar correctamente la función renal. Una de ellas es medir la cistatina C , un marcador que no se ve influido por la creatina, aunque no siempre está disponible por su mayor coste. Otra opción es calcular el aclaramiento de creatinina mediante una recogida de orina de 24 horas, lo que permite comprobar cómo el riñón depura realmente esta sustancia.