Después de más de doscientas cenas cocinadas en un año, hay recetas que se consolidan como imprescindibles. Esta pasta cremosa al horno es una de ellas. No importa cuántas veces vuelva a ponerla en la mesa: siempre hay silencio al primer bocado y repetición asegurada. Es el tipo de plato que reconforta y reúne a todos alrededor de la fuente. Su éxito está en el equilibrio entre cremosidad y sabor. La pasta rellena de ricotta se hornea envuelta en una salsa suave de nata, espinacas y tomates secos, con el punto justo de queso para que resulte jugosa sin ser pesada. Es una receta pensada para compartir, ideal para cenas familiares, fines de semana o cuando apetece algo realmente especial sin complicarse en exceso. Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta que esté al dente y déjala escurrir bien . Mezcla la ricotta con la mozzarella, la nata, el ajo rallado, la sal, la pimienta y las hierbas hasta obtener un relleno cremoso. Sofríe la cebolla picada con aceite de oliva y un poco del aceite de los tomates secos. Añade las espinacas hasta que se marchiten, incorpora los tomates secos y el ajo y vierte la nata. Cocina brevemente y retira del fuego. Añade el parmesano y ajusta de sal. Cubre el fondo de una fuente de horno con parte de la salsa, rellena las conchas con la mezcla de ricotta y colócalas en la fuente. Cubre con el resto de la salsa y hornea a 190ºC durante unos 25 minutos , hasta que burbujee y esté dorada por encima. No sobrecuezas la pasta : terminará de hacerse en el horno y quedará perfecta. Usa ricotta entera ; las versiones ligeras pierden cremosidad al hornearse. Si quieres adelantar el trabajo, puedes montar el plato con antelación y hornearlo justo antes de servir. Reposa cinco minutos tras sacarlo del horno: la salsa se asienta y mejora la textura. Esta pasta cremosa al horno es una receta energética y muy saciante, ideal como plato único . Su aporte calórico procede principalmente de la nata, los quesos y la pasta, lo que la convierte en una opción adecuada para comidas principales, especialmente en contextos familiares o días de mayor demanda energética. Destaca por su buen contenido en proteínas gracias a la ricotta, la mozzarella y el parmesano , fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular y la sensación de saciedad. Las grasas son mayoritariamente de origen lácteo, con una presencia relevante de grasas saturadas, por lo que se recomienda consumir este plato de forma ocasional dentro de una dieta equilibrada. Los hidratos de carbono complejos de la pasta aportan energía sostenida, mientras que las espinacas y los tomates secos suman pequeñas cantidades de fibra, minerales y antioxidantes . En cuanto al sodio, es moderado-alto debido a los quesos y a los tomates en conserva, por lo que conviene ajustar la sal durante la elaboración.