Cuando la música se ha apagado y los últimos asistentes han abandonado el lugar, lo que queda en el entorno del embalse del Cenajo es silencio, preocupación y toneladas de basura. Esa es la imagen que ha encontrado el alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, tras poder acceder al paraje natural donde durante siete días se celebró la multitudinaria 'rave' de Fin de Año, a apenas cinco kilómetros del municipio. El miércoles por la tarde, especialistas del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, con agentes a caballo, desalojaron a las últimas personas que permanecían en la zona. Desde entonces, el alcalde ha comprobado de primera mano el estado en el que ha quedado este espacio «muy querido por los vecinos». «Ya no hay fiesta, solo basura», ha explicado Espinosa en declaraciones a ABC. Según detalla, aún permanecen en el lugar entre 15 y 20 vehículos, pero el principal problema es la enorme cantidad de residuos, «eso sí, amontonados y recogidos», que ahora deben ser retirados. El Ayuntamiento de Férez, un municipio de unos 600 habitantes, ha remitido ya un informe a la Subdelegación del Gobierno en la provincia de Albacete, acompañado de fotografías, para buscar una solución. «Somos un ayuntamiento pequeño y no tenemos personal, ni medios materiales ni humanos, y por supuesto tampoco económicos», ha subrayado el regidor, que no descarta solicitar ayuda a la Diputación de Albacete si fuera necesario. La preocupación no es solo logística, sino también emocional y ambiental. La macrofiesta se ha celebrado en un enclave cargado de simbolismo para el pueblo. «Allí estaba la aldea que llamamos La Alcantarilla de Jover. Aunque hoy solo queden muros, para nosotros es un espacio muy especial», explicó ayer a ABC el alcalde. Además, Espinosa quiere activar un dispositivo especial de limpieza debido al valor ecológico del entorno. Aunque el pantano del Cenajo no cuenta con una figura específica de protección medioambiental, los terrenos colindantes sí están catalogados como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), áreas designadas por la Unión Europea para salvaguardar especies de aves silvestres y sus hábitats. Ahora, con la 'rave' ya concluida, en Férez comienza a recuperarse cierta calma. «Los dos primeros días hubo mucha expectación porque no sabíamos qué iba a pasar», reconocía el alcalde. «Han sido días tranquilos, aunque el ruido y la música llegaban al pueblo, pero no como para no poder descansar». Miles de personas procedentes de distintos puntos del mundo han pasado el final de año y varios días más en este rincón de la Sierra del Segura.