Pocas veces una autovía de tan corto recorrido tardará tanto tiempo en materializarse. La historia de la Variante Oeste de Córdoba cumple a la perfección esa máxima, pues sus apenas 8,3 kilómetros de recorrido pueden llegar a tardar la friolera de tres décadas para verse hechos realidad en su totalidad. Máxime con la agravante de ser una vía determinante para aupar el desarrollo logístico, empresarial y comercial de la ciudad y, a su vez, descongestionar el pesado tráfico que acarrea. Incluso como puerta de salida y entrada directa de los miles de cordobeses que se agolpan en la parcelaciones de la Vega, en las barriadas periféricas y hasta en los aledaños de Almodóvar del Río o Posadas. Un puente fastuoso como el de Ibn Firnas (obra de Ayesa), 8,3 kilómetros de recorrido y un coste que podría irse a los 150 millones de euros en los primeros cálculos totales y sus actualizaciones en esta banda temporal de tres décadas. Esa será la factura de la Variante Oeste si no vuelve a pararse en seco una vez que el Gobierno de Pedro Sánchez y la Junta de Andalucía de Juanma Moreno desatascaron en julio de 2024 su desenlace final entre las carreteras del Aeropuerto de Córdoba (N-437) y la de Palma del Río y la vega del Guadalquivir (A-431). El Ministerio de Transportes acaba de adjudicar la redacción y actualización del proyecto del tramo norte por 1,9 millones y que infiere 2,3 kilómetros (sin puente), un trazado similar al primer tramo (seis kilómetros) y un presupuesto que en el proyecto original que diseñó Ayesa en 2008 ya se elevaba a 30 millones (ahora podría duplicarse). El diseño definitivo estará en 2028 y si hay Presupuestos Generales del Estado y voluntad de acometer la obra, su licitación y ejecución supondría dos o tres años más siendo optimistas. El horizonte final rondaría los años 2032/2033 lo que alcanza la treintena de años desde que se empezó a redactar el estudio informativo del primer tramo y se acabó adjudicando la obra por 51 millones a finales de 2004. Una obra que se disparó, finalmente, hasta los 89 millones de euros (sumando obra civil y expropiaciones) cuando se cortó la cinta hace justo 15 años ahora: el 15 de enero de 2011 , con José Blanco como titular de Fomento en el Ejecutivo de Zapatero, Andrés Ocaña como alcalde de Córdoba y Rosa Aguilar transmutada a las filas socialistas. Por cierto que en aquellos primeros compases de estreno, ni el puente ni la calzada en sí misma tuvieron luz eléctrica. La Variante Oeste se recogió casi por primera vez en el vigente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Córdoba en 2001. El desarrollo logístico y comercial previsto y la regularización de parcelaciones en la zona del eje de la A-431 requería una vía de salida para tráfico pesado y más aglomeraciones que no saturara esa carretera de Palma del Río hacia Córdoba capital. Así fue como se dibujó. A partir de se momento, PP y PSOE, en sus alternativos Ejecutivos, han ido peloteando con una obra poco rentable en los números muy necesaria para el desarrollo occidental de Córdoba. El 9 de octubre de 2006, y cuando ya se adjudicó el primer tramo y estaba en obras, la Junta y el Gobierno central, en manos socialistas, firmaron un protocolo para que la Administración regional asumiera explotación y mantenimiento de esta variante y la llamada 'Porcelanosa', concluida en 2015 y aún pendiente de ser recepcionada por el Gobierno andaluz. En aquel protocolo se ponían las bases para acabar la Variante Oeste, pero ahí se quedó y no ha sido hasta 18 años después cuando Óscar Puente y Rocío Díaz han retomado los contactos para terminar de plasmar en un convenio esos acuerdos antiguos, incluyendo la ejecución del tramo norte, que siempre ha estado en el alambre. Cuando le preguntaron a 'Pepiño' Blanco en 2011 por ese tramo, todo fueron ya evasivas. Quince años han pasado desde entonces y ahora parece enfilarse el camino recto, aunque todo dependerá en 2028 cuando esté el proyecto de la voluntad política y de las cuentas públicas del Estado -si es que hay, vistos los antecedentes de estos tres años de Sánchez-. Será ya otra legislatura, casi con toda seguridad, y no sabemos a ciencia cierta quién estará gobernando España.