Pedro Sánchez siempre ha mantenido que su actual mandato presidencial es un mandato parlamentario, que se ganó a pulso en una votación en el Congreso de los Diputados, pues en «España tenemos una democracia parlamentaria». Sin embargo, en una carta de fecha 4 de enero de 2026, dada a conocer el pasado fin de semana por todos los medios de comunicación, el doctor Pedro Sánchez dice que el mandato lo ganó limpiamente «en las urnas». Tal afirmación es falsa de toda falsedad. Todo el mundo sabe que en las urnas ganó holgadamente el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, mientras que en el Congreso de los Diputados ganó Pedro Sánchez. Y todo el mundo sabe que Pedro Sánchez ya no da valor al Congreso que le dio el mandato presidencial, toda vez que lo desprecia públicamente: «Se puede gobernar sin Parlamento». Pero no solo lo desprecia, sino que, por la vía de los hechos consumados, Pedro Sánchez impide, desde hace varios años, que sus 350 diputados y diputadas se sienten en sus escaños para votar los Presupuestos Generales del Estado. Desde el golpe de Tejero hace 45 años, cuando el teniente coronel mandó al suelo a los diputados y les impidió votar en la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, nadie había impedido votar a los diputados. La sesión de votación de la investidura del presidente del Gobierno y la sesión de votación de los Presupuestos Generales del Estado son las dos sesiones que, por su propia naturaleza, dan legitimidad a un mandato presidencial democrático y limpio. Pero el doctor Sánchez, en clara violación de la legalidad nacional, solo acepta ya la votación en la que el Congreso de los Diputados le eligió presidente, impidiendo la votación prevista para aprobar los Presupuestos. José Luis Gardón. Madrid