Llega el final de la campaña de Navidad y con los últimos regalos de los Reyes Magos este martes 6 de enero termina una época copiosas de comidas y dulces. Entre ellos, estos días, la estrella es sin lugar a dudas el Roscón de Reyes que cada familia de españoles disfrutará, incluido el miembro que le salga el haba y tenga que pagarlo. Mercadona ha publicado en su página web una serie de consejos para comer de manera óptima el Roscón de Reyes. Tres claves que elevará su sabor y la experiencia que supone una de las tradicionales gastronómicas más importantes del país y la época navideña. Mercadona vende hasta cinco tipos de roscones de Reyes, tres de ellos con rellenos de diferentes sabores y otros dos sin relleno -para que los clientes lo puedan completar con la receta que deseen-, todos ellos con la figurita, el haba y la corona tradicional. Pero no es comprarlo y ya está, lleva un proceso para maximizar su sabor. Según Mercadona, para los roscones de Reyes con relleno (trufa y nata, crema y la opción sin gluten ni lactosa) es necesario, en primer lugar, descongelar dentro del envase en nevera durante el tiempo que se indica en el envase. Después, se debe mantener el producto a temperatura ambiente durante una hora antes de su consumo y por último, es clave que se guarde dentro del envase en nevera y consumir antes de tres días , según aclara la propia compañía presidida por Juan Roig. Respecto al roscón sin gluten y sin lactosa, apto para todos los públicos, aconseja Mercadona descongelar tres horas a temperatura ambiente y después conservar en el frigorífico en su envase y consumir en sólo dos días días, sin congelarlo de nuevo en ningún caso. Los roscones de Reyes de Mercadona siguen el mismo proceso de elaboración que se lleva a cabo en una pastelería tradicional: se prepara el pie de masa y tras reposar, se mezcla con los ingredientes principales para crear la masa. Una vez hecha la masa, se deja de nuevo reposar y pasa a moldearse manualmente. A continuación, se decora con la fruta, el azúcar y la almendra. Tras un proceso de fermentación donde la masa del roscón coge el volumen adecuado que le aporta esa textura esponjosa y tierna, se hornean y luego se revisan uno a uno para garantizar que su calidad es la adecuada. Para finalizar, si se trata de un roscón relleno se incluye el contenido y seguidamente se esconde en el interior de todos los roscones el haba y la figurita.