Acaba de comenzar un año que será decisivo en las negociaciones de la nueva Política Agraria Común ( PAC ) que estará vigente entre 2028 y 2034, una herramienta que supone una inyección económica para el campo cordobés que ronda anualmente entre los 250 y los 300 millones de euros y que beneficia a cerca de 40.000 perceptores repartidos por toda la provincia. Las primeras noticias no son positivas para los agricultores, ya que el marco financiero que presentó la Comisión Europea (CE) en el pasado verano para el citado sexenio conllevaba una bajada de en torno al 25 por ciento según aseguran las organizaciones agrarias. «Lo que se plantea desde Bruselas es la desaparición de la PAC tal y como la conocemos , ya que se pone en peligro la soberanía alimentaria de los países europeos en favor de aumentar el gasto militar, lo que me parece una barbaridad porque en la guerra tan importantes son las armas como que los soldados puedan comer», aseguró a ABC el presidente provincial de Asaja , Fernando Adell . Esta organización profesional junto a otras ya protagonizó una multitudinaria movilización en la capital de la UE el 18 de diciembre. En este sentido, el dirigente agrario subrayó que «nos oponemos frontalmente a las intenciones de la CE y ya preparamos nuevas protestas». Por su parte, el secretario general de UPA en Córdoba , Francisco Moreno, dijo que «nos encontramos en un año crucial y habrá que seguir dando la batalla para que esta reforma, como está formulada, se eche para atrás». Resaltó que «nos enfrentamos no sólo a una pérdida de ayudas, sino también a la desaparición del segundo pilar de la PAC, que es el que vela por cuestiones tan importantes como son el desarrollo rural, el relevo generacional, la modernización de las explotaciones o la lucha contra el cambio climático». En lo que se refiere a la situación hidrológica , el escenario es mejor que el que había hace un año, pero los productores aseguran que se está lejos de poder hablar normalidad en este ámbito. Los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ( CHG ) indican que los embalses cordobeses se encontraba el pasado 1 de enero al 48,5 por ciento de su capacidad. Son casi 17 puntos más que al inicio de 2025, un incremento consecuencia de la mayor pluviometría registrada. «Es verdad que el año pasado llovió mucho, sobre todo en primavera, pero el verano fue muy largo y registró temperaturas especialmente altas que se extendieron hasta, prácticamente, el mes de noviembre, lo que elevó el estrés hídrico de muchos cultivos como es el caso del olivar , que en esta campaña está registrando rendimientos malos y con niveles de producción que serán inferiores a las previsiones que tenía la Junta», según detalló Moreno. Para Adell , es « necesario que se aproveche este periodo de mayor pluviometría para activar medidas hidrológicas , como son pequeñas balsas en las explotaciones , para poder almacenar agua que pueda usarse cuando vuelvan periodos de sequía». A su juicio, «las plantaciones agrícolas que más posibilidades tendrán de sobrevivir en el futuro son las de riego». El máximo responsable de Asaja en Córdoba no se olvida del problema de la falta de relevo generacional , que, cada año, se hace más acuciante . «Las Administraciones se empeñan en que la actividad agraria sea deficitaria y, de este modo, no se le vea un futuro optimista, lo que dificulta sobremanera que los jóvenes se incorporen a estas labores», según recalcó. Desde UPA también pusieron el acento en la falta de mano de obra durante las campañas de recolección, sobre todo, en los cultivos de mayor magnitud como el olivar y los cítricos. Moreno indicó que hay agricultores de olivar tradicional que, ante estas limitaciones, están reconvirtiendo sus explotaciones en intensivas y superintensivas por su alto nivel de mecanización.