España es un país que presume de una de las gastronomías más ricas y variadas del mundo . Sus bares, mesones y restaurantes son motivo de peregrinaje para miles de turistas que no solo buscan museos o monumentos, sino también sentarse a la mesa y vivir una experiencia culinaria sin precedentes . La tradición, el producto y la cultura del buen comer convierten a ciudades como A Coruña en escenarios perfectos para este viaje de sabores. Precisamente por ello, Celia Zanón, una creadora de contenido española, ha visitado una pulpería típica y compartido con sus seguidores tanto el menú degustado como el coste final de la velada . «Pulpería Melide, vamos allá», anunció, antes de detallar lo que pronto se convertiría en una experiencia gastronómica inolvidable. Nada más sentarse a la mesa, la joven española se decantó por el plato estrella . «Hemos pedido pulpo a la gallega, no podía ser de otra manera en una pulpería», confesó. El primer bocado le confirmó que había acertado: «Está increíble», resumió con entusiasmo. La degustación continuó con otros clásicos de la mesa coruñesa. Llegaron los calamares a los que, como manda la costumbre, añadió cítrico: «Calamares, ya le hemos echado el limón». Tampoco faltaron los famosos pimientos de la zona, los archiconocidos «pimientos de padrón». La tortilla fue otro de los protagonistas de la cena y la creadora de contenido quiso remarcar su particular estilo: «La tortilla de patata que es como betanzos, o sea que va a estar muy poquito hecha». Tras probarla, el veredicto fue entusiasta: «Esto es una fantasía». Después de los entrantes y los platos principales, llegó el turno del cierre más dulce: «Postres», anunció la influencer antes de mostrar la selección final. El primero fue una combinación original: «Esto es chocolate con almendra y helado de vainilla». El segundo, un clásico que nunca falla: «Tarta de queso». Hasta aquí, la velada parecía encaminarse a un desenlace perfecto. Sin embargo, la creadora de contenido quiso compartir con sus seguidores un detalle que no pasó desapercibido: la cuenta , que ascendía a 293,60 euros . La cifra sorprendió a muchos de sus seguidores, especialmente al compararla con la sencillez de los platos, que forman parte de la tradición gallega más cotidiana. No obstante, lejos de expresar descontento, su conclusión fue conciliadora: «Ha estado muy buena».