Hay noches en las que el cuerpo pide tregua. Y también la cocina. Después de un día largo, preparar una cena saludable parece un reto, pero no tiene por qué serlo. Esta receta es la prueba: una combinación de ingredientes antiinflamatorios, fáciles de tener en la nevera, que se cocina en menos de 20 minutos y deja el estómago feliz. ¿Lo mejor? No necesitas ni encender el horno ni complicarte con elaboraciones largas. Solamente una buena sartén, algo de verdura fresca o congelada, un huevo y un toque de cúrcuma —el oro de las especias—. Una propuesta sencilla que puede convertirse en un básico semanal, tanto si buscas cuidarte como si simplemente quieres algo reconfortante y ligero. Lava bien las verduras y córtalas en trozos medianos o tiras finas. En una sartén, añade el aceite y saltea la cebolla y la zanahoria a fuego medio durante unos 2-3 minutos. Agrega el calabacín, remueve y cocina todo junto durante unos 5 minutos más, hasta que las verduras estén blandas pero con textura. Incorpora la cúrcuma y la pimienta negra —la combinación perfecta para activar sus beneficios— y añade las espinacas. Cocina apenas 1-2 minutos más, lo justo para que se marchiten. Mientras tanto, en otra sartén o cazuela, haz el huevo a la plancha o pochado. Sirve las verduras como base, coloca el huevo encima y, ¡listo! Puedes usar verdura congelada si tienes poco tiempo. El brócoli o los espárragos congelados funcionan genial en esta receta. El huevo aporta proteínas de alta calidad, pero si prefieres una versión vegetal, prueba con tofu o tempeh marinado. ¿Te apetece algo más cremoso? Añade una cucharada de yogur griego o un chorrito de bebida vegetal sin azúcar al final de la cocción. Para una opción sin gluten y muy saciante, la quinoa es tu mejor aliada. Este plato es una opción excelente para la cena porque combina ingredientes ligeros pero altamente nutritivos . El huevo aporta proteína completa, esencial para la reparación muscular y el mantenimiento del sistema inmunológico. Las espinacas son fuente de hierro, magnesio y vitamina K, todos ellos fundamentales para mantener la energía y el buen funcionamiento del organismo. La cúrcuma es uno de los condimentos con más respaldo científico en cuanto a su efecto antiinflamatorio . Combinada con pimienta negra, mejora su absorción intestinal y contribuye a aliviar molestias digestivas, musculares o articulares. El aceite de oliva virgen extra, por su parte, aporta grasas saludables con efecto protector cardiovascular , mientras que el conjunto de verduras añade fibra, antioxidantes y minerales. Es una receta equilibrada, fácil de digerir, baja en calorías y muy saciante. Una elección inteligente para quienes buscan cuidarse sin renunciar al sabor ni a la comodidad . Y si quieres, puedes completarla con alguna infusión antiinflamatoria .