Para aquellos que se dejen seducir por el mítico anuncio de compro oro, la joyería valenciana Plaza tiene una pequeña anécdota para vosotros, si no consejo, si no moraleja, si no advertencia, a escuchar en su cuenta de TikTok —eficaz cuenta de TikTok, por lo demás: entre tres vídeos y 1.100 seguidores, roza los 2 millones de reproducciones totales—. Lidia, la encargada de sentarse frente a cámara, muestra una pequeña chapa de oro: «Por una chapa como esta, la policía irrumpió en la joyería. Ahora nos reímos, pero tuvimos un susto. Fue hace unas semanas, cuando una señora vino a vendérnosla». Sumidos en la trama, Lidia detalla lo ocurrido: «Hicimos todas las pruebas, rellenamos todos los papeles y comprobamos que efectivamente era oro. Cuando compramos una pieza, tenemos que medirlo todo a dedo, y si lleva grabación, tenemos que detallarla. Esta placa llevaba nombre, apellidos y un teléfono. Semanalmente enviamos estos registros a la Jefatura de Policía». «Nuestra sorpresa llegó a la siguiente semana cuando se presentaron aquí dos policías y nos pidieron este lote en concreto. Nos explicaron que la placa llevaba un nombre y un teléfono de una persona que no tenía nada que ver con la señora que vino. La policía, al percatarse, llamó al señor en cuestión. El señor dijo ir a una ecografía y tener que quitarse la placa, y luego ya no encontrarla al regresar a su casa». Efectivamente, resulta que la susodicha señora no era la dueña de la placa . La policía se la retiró y le reclamó el valor obtenido de la joyería. La conclusión, aseguran desde Plaza: « No vengáis a sitios a vender oro que no es vuestro porque todo esto se reporta a la Policía Nacional... Y lógicamente ellos hacen su trabajo», apuntilló.