El Hospital Universitario Virgen del Rocío cuenta con el centro de referencia para quemados en la zona sur de España y parte del norte de África. Hasta la Unidad de Grandes Quemados llegan casos como el de la joven de 17 años de Gran Canaria brutalmente agredida, presuntamente por su pareja, que le provocó quemaduras hasta en el 95% de su cuerpo En una entrevista concedida por su coordinador, David Rodríguez, en COPE Sevilla, ha detallado como funciona esta unidad que tiene bajo su área de influencia a unos 11 millones de habitantes . «Reunimos todos los requisitos para ser referencia en relación al número de camas, los recursos, los profesionales y, sobre todo, la experiencia», explica Rodríguez. Dependiendo de la época del año, lo normal es que haya uno o dos ingresos a la semana. «Las temporadas con más ingresos son, por el tipo de actividad que se lleva a cabo, el verano y la Navidad», apunta el doctor. Anualmente, reciben entre 120 y 150 ingresos «que es mucho para tratarse de grandes quemados», según el especialista. Las estancias medias de estos pacientes están entre los 15 y 20 días, aunque según explica David Rodríguez hay quien llega a estar nueve meses ingresado. Lo crítico son las primeras semanas ; donde los heridos ingresan en boxes de aislamiento y se someten a curas muy complejas. Durante ese tiempo, la unidad saca músculo y pone a funcionar sus numerosas especialidades: anestesistas, cirujanos plásticos, médicos intensivistas, oftalmólogos, otorrinos, psiquiatras o enfermeros -«muy experimentadas y muy formadas». «Ha habido ocasiones en las que hemos llegado a tener el 50% de la unidad ocupada de pacientes con intentos autolíticos. Lo vemos, desgraciadamente, con cada vez más frecuencia y habría que estudiarlo. La gente debe saber que, esa, es una de las muertes más dolorosas , de las peores. La muerte se produce posteriormente, por las complicaciones derivadas. Es un asunto muy complejo«, reconoce el coordinador. Señala también como frecuente entre sus pacientes, los accidentes laborales. Dada la rapidez de la lesión, en la que la vida cambia de un momento a otro, el servicio de salud mental en la unidad de quemados es crucial. Este equipo lo componen psicólogos, psiquiatras y, desde hace unos meses, músicoterapeutas. Explica David Rodríguez que «no se trata solo de ponerles música a los pacientes» sino de algo que «se hace con rigor, dos días en semana, y atendiendo a necesidades específicas de cada persona». Este tipo de terapias se dan en pacientes que deben recuperarse en el hospital durante estancias muy largas, de meses, en las que cuerpo y mente deben resistir al mismo tiempo. «Siempre digo que el quemado tiene heridas en la piel y en el alma , eso pasa factura, lo vemos en consulta... Son personas a las que la perspectiva vital les ha cambiado por completo«, manifiesta. En unidades como la de quemados del Virgen del Rocío, lugar de referencia, la investigación y la ciencia están a la orden del día, siempre buscando lo mejor para sus pacientes. Por ejemplo, en casos donde no hay zona corporal donante suficiente, se utiliza la propia piel humana como medicamento . Las propias células del paciente quemado se reproducen y se «expanden», de manera que, artificialmente, se puede recrear desde el laboratorio la propia piel de la persona que la va a necesitar