Si pasan por las Estancias de Rafael en los Museos Vaticanos , llegarán a la conocida como Sala de Constantino , la más grande de todas las que diseñó el genio italiano del Renacimiento. Hasta ahora, se pensaba que el salón fue pintado exclusivamente por sus ayudantes, pero la restauración de casi una década ha dejado al descubierto uno de los secretos ocultos de esta obra maestra: durante los trabajos surgieron nuevas pruebas que confirman que hay dos figuras que Rafael llegó a acabar antes de morir. La Sala de Constantino rinde tributo a este primer emperador romano en reconocer oficialmente el cristianismo y conceder la libertad de culto en el siglo IV. Las cuatro grandes pinturas que decoran las paredes de la estancia representan escenas cruciales de la transición de ' la Roma de los césares a la Roma de los papas ', con cuatro episodios basados en su vida que tienen como eje la derrota del paganismo: la Visión de la Cruz, la Batalla del Puente Milvio, el Bautismo de Constantino y la Donación de Roma. Sin embargo, su estado actual no es el mismo que el de hace una década. Se han necesitado casi diez años (2015-2024) para hacerle un intenso lavado de cara. Fue durante esa intervención cuando salió a la luz la verdadera autoría de dos de las figuras , atribuidas ya oficialmente a Rafael Sanzio. En declaraciones a ABC durante la presentación final del proyecto, el conservador del Departamento de Arte (S.XV y XVI) de los Museos Vaticanos , Fabrizio Biferali , señaló que hay que fijarse en dos de las alegorías situadas en las esquinas de la estancia, representadas con figuras femeninas: son ' Comitas ' (Cortesía) e ' Iustitia ' (Justicia). El descubrimiento de que habían sido pintadas al óleo permitió a los conservadores determinar que eran obra de Rafael. «Son la prueba de que el maestro quería pintar inicialmente toda la sala al óleo y no al fresco. Es un experimento de un gran artista innovador, que murió en 1520 sin haberla terminado y sus discípulos, incapaces de reproducir su técnica, volvieron al fresco, porque era una técnica más rápida, que conocían mejor, y por eso terminaron toda la habitación así», explicó experto italiano. Para llegar a esa conclusión, explicó Biferali, la tecnología fue un factor clave, ya que «ayudó a descubrir bajo las pinturas clavos que se usaban para sujetar la resina natural que se había colocado en las paredes para crear un efecto casi de mesa sobre la que Rafael, pero también su taller, tenían que pintar al óleo porque no era posible hacerlo directamente sobre la superficie. Es una técnica extraordinaria que, cuando el genio murió, sus alumnos no pudieron replicar». El punto clave para entender lo que hizo Rafael se estudió en el Laboratorio de Investigación de los Museos Vaticano, cuyo responsable es Fabio Morresi, quien explicó a ABC cómo fue el proceso para averiguar lo que hizo el artista en esta estancia: « Esta sala es única en toda la obra de Rafael porque tenemos particularidades, como los clavos, que no están en las otras. Cuando hice mis análisis, fui más allá de la capa de pigmento; llegué al dibujo preparatorio, y al final al dibujo hecho exactamente por Rafael. La emoción fue muy grande». Los expertos comparten que 'La Transfiguración', el último cuadro realizado por el italiano antes de morir a los 37 años y que se encuentra en la Pinacoteca de los Museos Vaticanos , y la Sala de Constantino, que ya vuelve a relucir como en sus inicios, son «los dos testamentos espirituales de Rafael Sanzio». En esta sala, no solo hay secretos en las cuatro paredes; también en la bóveda. Si fijan la vista al techo, encontrarán el ' Triunfo del cristianismo sobre el paganismo ', una obra que se encargó al pintor siciliano Tomás Laureti y que se concluyó en 1585, bajo el pontificado de Sixto V. En ella, se alude a la destrucción de los ídolos paganos y a su sustitución por la imagen de Cristo. De hecho, Biferiali explicó que «la verdadera novedad de la restauración es la bóveda, ya que estaba completamente oscurecida con repintes y restauraciones anteriores, con colores amarillentos y muy oscura. Ahora, sin embargo, han resurgido los vivos colores originales del siglo XVI». Todo esto es el fruto de diez años de minucioso trabajo de un equipo de unas 30 personas. Son ellos, junto a la innovación de los Museos Vaticanos, los que han hecho que el que pase a partir de ahora por la 'Sala de Constantino' pueda volver a apreciar el origen de la que es una de las obras maestras de la historia del arte.