Con un nudo en la garganta se han entregado y recogido este jueves los quince premios de la primera edición de los 'Héroes del Año', personas a las que, a petición ciudadana, ha destacado la Fundación Ignacio Echeverría . En recuerdo y en homenaje al joven que entregó su vida al enfrentarse, armado sólo de su patinete y de su determinación, a un grupo de terroristas en Londres, estos premios galardonan a personas que se han distinguido por acometer acciones de generosidad y amor al prójimo en todos los ámbitos, aún poniendo en riesgo sus propias vidas en ocasiones. La presidenta Díaz Ayuso se ha vanagloriado de que las puertas de la Real Casa de Correos se haya abierto, una vez más, a la sociedad civil, porque «representa a todos y es símbolo de libertad». El mejor lugar, dijo, para homenajear personas que han perdido su vida o la han puesto en peligro para salvar a los demás, «personas que diciendo no al terror le dicen sí a la vida». Vivir en torno a estos valores de generosidad, pensando en los otros, hace que «nuestro paso por este mundo trascienda», ha recordado. Nacen los premios a iniciativa de la familia e Ignacio Echeverría: «Su familia y amigos no quieren que su caso se olvide» y por eso estos premios, que pueden inspirar a otros para que «el terror y el individualismo no nos apaguen a todos». La presidenta ha hecho memoria de la reacción que en muchos, como ella, causó la lucha contra el terrorismo, instándoles a afiliarse a un partido político. Ha lamentado que tantos jóvenes tuvieran que «ir a hacer exámenes con escolta o mirando los bajos de su coche», y también se dolió de que «algunos intenten acorralar el espíritu de Ermua, y sólo lo conseguirán si los demás les dejamos». «Cuánto lamento que hoy se quiera arrinconar a la Guardia Civil en tantos puntos de España, con todo lo que hacen por nosotros», ha dicho, al recordar a varios de los homenajeados, que pertenecen a este Instituto Armado. También se ha sentido triste por los enfermos de ELA que no cuentan con suficientes medios públicos para sus tratamientos. Ha destacado lo importante de «que el bien haga su trabajo, porque el mal no descansa nunca». Los premios son quince y están divididos en varias categorías: En esta categoría se ha premiado a Miguel Ángel Franco, el 'héroe de Malí', que en julio de 2017, cuando estaba descansando en la piscina de su hotel, se enfrentó en traje de baño a un grupo de terroristas que entraron, condujo a doce civiles a una colina para ponerlos a salvo y «contuvo a siete terroristas sin camiseta y descalzo». También se ha galardonado a la familia Ustarán, que con su esfuerzo ha conseguido reabrir casos de asesinatos de ETA, empezando por el del padre de la familia, José Ignacio Ustarán, «secuestrado y asesinado en su propio coche en el garaje de su casa hace 45 años». Por último en esta categoría, se ha premiado a Víctor, 'héroe de Cambrils', mosso de escuadra que no ha podido recibir personalmente el galardón porque aún mantiene el anonimato por seguridad. En los atentados de 2017, fue capaz de abatir a cuatro de los cinco terroristas que llegaron a la localidad con las peores intenciones. Esta es la categoría en que se dio premios a Josué Lozano Parra, que estaba de vacaciones en Orihuela, Alicante, cuando observó que la corriente del mar empujaba a niños y adultos mar adentro. Sin dudarlo, «se metió y sacó hasta seis civiles, rescatados de un ahogamiento seguro, el 10 de agosto de 2024». También se galardonó a Antonio Molina Martín, guardia civil al que le llamó la atención un Ford Escort en la carretera, donde había varios terroristas que dispararon contra ellos y fueron neutralizados. En el coche había 180 kilos de explosivos, dirigidos «a atentados en centros comerciales». Los últimos premiados en esta categoría han sido Miguel Ángel González y David Pérez Carracedo, también guardias civiles, en su caso en Barbate, que murieron al ser arrollados por una narcolancha, dejando familias rotas. «La narcolancha tenía 1.200 caballos; la zodiac de la Guardia Civil, 80 caballos», recordaban. Esta categoría ha entregado premios a Jordi Sabaté i Pons, impulsor de la Ley ELA y enfermo él mismo con esta dolencia; a la familia Travesedo Fernández de Casadevante, «con dos familias, una en el cielo y otra en la tierra»: perdieron a tres de sus cuatro hijos en un incendio en una guardería, y tuvieron después tres más. Por último, los voluntarios de la DANA -hasta 50.000 los primeros días- atendieron a cientos de miles de personas que lo necesitaban tras las tremendas lluvias caídas sobre Valencia. Las personas jóvenes sorprenden en ocasiones con sus reacciones ante la adversidad. Y en este caso, hay una categoría de los premios 'Héroe del Año' que aplaude especialmente acciones protagonizadas por los más jóvenes. En ella se ha premiado a Juan Alberto González Garrido, que protegió con su cuerpo a su mujer en el asalto a la sala Bataclán, falleciendo durante el mismo. Y a Eleja Tejada, 'la infiltrada', la agente de Policía Nacional que entró de incógnito con 22 años en la organización terrorista ETA y, tras ocho años de trabajo muy duro y con grave riesgo para su vida, colaboró con la desarticulación del comando Donosti. Por último, también fue premiado en esta categoría Íñigo Gómez-Jordana, coordinador de rescates durante la borrasca Filomena con apenas 19 años. La última categoría de galardones está dedicado a hechos que ya forman parte de la historia. Y aquí ha sido seleccionado Miguel Ángel Blanco, secuestrado el 10 de julio de 1997 por ETA y asesinado 48 horas después. También se han recordado otros dos acontecimientos históricos: la Batalla de Pavía, de 1525, con un enfrentamiento trascendental entre las tropas de Carlos V y las del francés Francisco I; y el desembarco de Alhucemas, en 1925, que fue el primer desembarco anfibio moderno de la historia, e inspiración del de Normandía.