El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha protagonizado un mitin del PSOE en La Rinconada (Sevilla), donde ante 3.000 simpatizantes socialistas, y a cuarenta y ocho horas de la nueva ronda de consultas del Rey con los partidos políticos, ha asegurado que «me dejaré la piel» para que haya de nuevo «un Gobierno progresista». Una voluntad que ha expresado refiriéndose al debate de investidura fallido de esta semana de Alberto Núñez Feijóo. «Después de lo escuchado en el Congreso, tengo más ganas que nunca, más fuerza que nunca y más argumentos que nunca para cuatro años más de Gobierno progresista, de avances sociales y de derechos en nuestro país», ha sentenciado ante un público enfervorizado, y tras ser precedido en el uso de la palabra por el líder de los socialistas andaluces, Juan Espadas, y por la número dos del PSOE y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Sin embargo, y en su línea habitual, incluido en el debate del Congreso, en el que evitó debatir con Feijóo y delegó en el diputado por Valladolid, Óscar Puente, Sánchez ni siquiera ha mencionado la amnistía, la principal reivinciación que le exigen los independentistas, singularmente Carles Puigdemont, para investirle presidente. Sobre el intento de Feijóo, el secretario general del PSOE le ha acusado de «retorcer el mandato del jefe del Estado», así como el propio Congreso de los Diputados e, incluso, «la Constitución española», a su juicio con el único objetivo de «atrincherarse» en el liderazgo del PP. [EN AMPLIACIÓN]