Desde que llegó al poder, en 2018, Pedro Sánchez se ha quejado de la brecha de la recaudación tributaria entre España y la Eurozona. Sus esfuerzos han dado frutos en medio de la pandemia. Según el último informe de la OCDE, la presión fiscal creció en promedio 0,6 décimas porcentuales del PIB, la mayor alza en 30 años, pero es que en España el incremento fue de 1,6 puntos. Nuestro país es la economía europea de gran tamaño donde más creció el peso de los impuestos sobre la riqueza producida en un año. Esta subida de la presión fiscal se notó especialmente en el incremento de la recaudación por el Impuesto de Sociedades y el IVA. Dado que España sigue teniendo déficit público, ese aumento no ha permitido cubrir el nivel de gasto que Sánchez considera que se merece España. Tampoco hay indicadores sobre la eficiencia del gasto público que permitan juzgar si ste chorro de nuevos ingresos se ha gastado con buen criterio o no.