La profesión médica ha sido considerada durante mucho tiempo un faro de confianza y prestigio en la sociedad. Los médicos, con su conocimiento y compromiso con la salud y el bienestar de los pacientes, han sido admirados y respetados. Sin embargo, la realidad no siempre coincide con esta imagen idealizada. En la era moderna, los titulares a menudo nos recuerdan que incluso los profesionales de la medicina, a pesar de su elevado estatus, no están exentos de escándalos que sacuden la confianza que la sociedad tiene en estos profesionales. En ese sentido, Thomas Plimmer, un prestigioso médico de 40 años, ha sido acusado de mantener relaciones sexuales con varias mujeres en su consultorio médico en Swindon, Reino Unido, mientras empleaba excusas falsas y amenazas para conseguir sus objetivos. El tribunal que ha investigado el caso, ha revelado que Plimmer se enfrenta a las acusaciones de al menos media docena de mujeres , incluida una compañera de trabajo que describen como «vulnerable» y que afirma que Plimmer la obligó a tener encuentros sexuales semanales en su consultorio médico, un comportamiento que ha sido calificado como un «abuso de posición» aunque él alega que fue «siempre consensuado». Asimismo, el relato presentado en el tribunal detalla que el médico llevó a dos mujeres, que conoció en aplicaciones de citas, a su consulta y realizó actos sexuales con ellas durante las horas de trabajo. El médico también está acusado de enviar imágenes explícitas de sus genitales, que afirman que fueron tomadas en su lugar de trabajo, a una de las mujeres que conoció en las aplicaciones de citas. Sin embargo, las acusaciones no se detienen ahí, ya que Plimmer también se enfrenta a la acusación de haber amenazado a una mujer, al supuestamente afirmar que sabía «dónde vive» y amenazarla con cortarle el cuello si tomaba medidas legales en su contra. Por otro lado, Mark Monaghan, quien presentó el caso en nombre del Consejo Médico General, reveló detalles impactantes sobre cómo comenzó la relación entre Plimmer y su compañera de trabajo. Supuestamente, todo comenzó con una «insinuación sobre un conejo de chocolate», que evolucionó hacia un comportamiento inapropiado que incluía mostrarle, sin previo aviso, vídeos de él teniendo relaciones sexuales con otras mujeres en su consulta. Noticia Relacionada estandar No El director del Museo Británico dimite tras el escándalo del robo de piezas Ivannia Salazar Un miembro del personal había sido despedido tras descubrirse que faltaban joyas de oro y gemas del siglo XV a.C. al XIX d.C. Tras este suceso, Plimmer supuestamente intentó «besarla» y «tocarla» en varias ocasiones. Asimismo Monaghan afirmó que el acusado «entraba a su habitación con los pantalones desabrochados y coqueteaba con ella» a pesar de su rechazo, según ha manifestado The Sun. Además, en un momento en el que la mujer estaba «claramente angustiada», Plimmer «la rodeó con su brazo» y la llevó a su consulta para «animarla». No obstante, lo que supuestamente hizo el acusado es poner sus manos sobre los genitales de la mujer, según se reveló en el tribunal. En otro incidente, Plimmer llevó a otra mujer a su consultorio, cerró la puerta con llave y mantuvo relaciones sexuales con ella mientras afirmaba que se sentía incómoda por escuchar a otras personas en el pasillo. Las excusas de Plimmer El tribunal también ha expuesto que Plimmer utilizó excusas falsas , como que su madre había sufrido «varios derrames cerebrales graves» y que necesitaba estar en un centro de rehabilitación, para cancelar citas con una mujer con la que mantenía una relación, mientras practicaba sexo con otras. Por último, el acusado canceló varias de sus primeras citas con otra mujer, alegando que tenía un hermano enfermo en el hospital. Incluso envió fotografías y actualizaciones sobre las supuestas condiciones de su hermano, a pesar de que la historia fue «totalmente inventada», según lo que se reveló al tribunal.