Wout Van Aert será padre por segunda vez en este mes de julio. El nacimiento de su hija parablemente coincidirá con este Tour de Francia y, cuando ocurra, el prodigio belga dejará la carrera para acudir a una empresa mucho más relevante. Por esta razón no pelea el maillot verde que vistió con suficiencia en París el año pasado; por esta razón, la estrella del Jumbo busca una victoria parcial con ahínco. La etapa de este domingo, bellísima, se ajustaba como guante en mano a su infinita calidad: casi 209 kilómetros dibujaban un día con poso de clásica que, sin grandes pendientes, ponía los dientes largos a este exponente del incisivo nuevo ciclismo. La estrategia del Jumbo salía a la perfección y al último suspiro Van Aert encabezaba el grupo ganador. Sin embargo, a falta de un kilómetro, un joven francés provocó su ira. Victor Lafay (Cofidis) atacaba desde lo más hondo del grupo en cabeza, sorprendía a propios y extraños, provocaba varios puñetazos al manillar de Van Aert y logroba su primera victoria en una grande.