No hay transición digital posible sin los recursos humanos necesarios para aplicarla, actualizar nuestro modelo productivo y hacerlo competitivo en un mercado globalizado. En España no solo faltan camareros o jornaleros, sino alrededor de 120.000 expertos en procesos de digitalización: especialistas en telecomunicaciones, ciberseguridad, 'big data', inteligencia artificial, realidad virtual o robótica. Con una cifra oficial que roza los 2,8 millones de parados, España pone de manifiesto sus carencias formativas para hacer frente al desafío digital que se ha autoimpuesto, hasta el punto de convertirse en lema y eslogan del Gobierno. No son precisamente los fondos procedentes de Bruselas los que de forma automática van a obrar el milagro de la digitalización de nuestra economía, sino la reforma estructural de un modelo de enseñanza desconectado de la demanda empresarial y lastrado por unos dogmas ideológicos que debilitan a los futuros profesionales.