El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cerrado en Barcelona este viernes la campaña electoral del PSOE, en una de las plazas más codiciadas por su partido, la alcaldía de la Ciudad Condal a la que aspira Jaume Collboni, doce años después de que el PSC perdiera, por primera vez en democracia, el bastón de mando. Ante unas 5.000 personas en el Pabellón Vall d'Hebrón, y con el respaldo del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, muy jaleado por los simpatizantes del socialismo catalán, Sánchez ha pedido el voto «a la inmensa mayoría que quiere avanzar», y que a su juicio se sitúa lejos de «la derecha española y la derecha independentista», que, ha llegado a decir, «convergen», en alusión al PP y Vox, por un lado, y a Junts per Catalunya, el partido de Carles Puigdemont, por el otro Previamente, Zapatero había comenzado espetándole a Sánchez que «estamos tan alegres no porque vayamos a ganar, sino porque tenemos la conciencia tranquila». En un discurso muy centrado en atacar al Partido Popular (PP), aun cuando los populares son un actor menor en la política barcelonesa y catalana (Collboni práticamente ni les ha mencionado) el segundo inquilino socialista de La Moncloa de la democracia ha tildado de «vacío» el desempeño como líder de la oposición de Alberto Núñez Feijóo, sobre el que se ha pronunciado en tono sarcástico, preguntándose con énfasis si «llegará a las generales». «Que no le pase como a Casado [Pablo]» ha rematado su argumento con una amplia sonrisa, en medio del júbilo general, y deshaciéndose en elogios al PSC, a la ciudad de Barcelona, a Collboni y al líder de los socialistas catalanes, el ex ministro de Sanidad, Salvador Illa. Zapatero elogió a Sánchez, y en especial, dijo, por haber «pacificado Cataluña» con el indulto en 2021 al líder de ERC, Oriol Junqueras, y el resto de cabecillas del procés, condenados en 2019 por sedición por el Tribunal Supremo (TS). [EN AMPLIACIÓN]