El paso consuetudinario de los peatones puede rendir más homenaje a la velocidad, a la prisa, que al arte. Y sin embargo, pongamos que en la estación de Laguna, con las líneas y las señalética de Metro, tan asépticas en su mensaje gris, aparece un pintor y escultor, octogenario, de blanco con manchas breves de color que remoza su criatura con el cariño con que se vuelve, muchos años después, a un hijo. Eladio García de Santibáñez, del mismo Santibáñez de Zarzaguda, provincia de Burgos , le da nueva vida a su mural de la estación. Cubierto por un tingladillo verde de rejilla, mezclas, tintes y una red, allí se mueve protegido sin protegerse de miradas esquivas. Mostrando el trabajo en proceso, y, pese a la materia con la que trabaja, todo parece en perfecto estado de revista. Noticia Relacionada estandar Si Picasso se mide con Gucci y Vuitton en el barrio de Salamanca Natividad Pulido La presencia de grandes coleccionistas latinoamericanos en Madrid impulsa la apertura de la decimosexta sede de Opera Gallery Se mueve Eladio entre los pinceles con una agilidad sorpresiva, y al acto de la creación, o de la recreación en este caso, tampoco le presta mucha atención. O intenta sublimarlo lo menos posible, que es algo que llama la atención de quien es el responsable de haber construido desde la nada 18 esculturas y murales para el Metro desde la década de los 70. Atiende a la prensa y rememora una reseña donde esta Casa, a página entera, le dedico una crítica a su segunda exposición en la capital. Cemento y arena Un mural, el de Laguna , donde los volúmenes, hechos de «cemento y arena», puramente abstractos, atinan con ese lugar de nadie donde la vida urbana, a pesar de la prontitud de los trenes de la red de Metro, pasa. El proyecto creativo, que ya se ha dicho que es meramente abstracto, y que abarcó casi treinta años de su madurez creativa. Fue la llamada la época de 'Formas en el espacio'. Allá donde la huella del creador es más libérrima, donde hay una contención de la fuerza sostenida por el color y hasta todo un tratado de ingravidez. «Mira si es ingrávido que lo mismo puedo pintar un chorizo que una nave espacial» Las estaciones de Barrio de Concepción, Cartagena, Méndez Álvaro , Pacífico o Sainz de Baranda cuentan con su rúbrica, blanca. Todo coincidiendo con la ampliación de las línea de Metro. También que el viaje fuera una experiencia enriquecedora y hacer de las instalaciones del subterráneo un lugar tan válido como cualquier otro para dar salida a su talento. Sus mayores creaciones las ofrece a los usuarios que van bajo tierra, quizá del corazón a sus asuntos y que no tienen que entender la voluntad expresiva; miran y basta. Más en el caso que nos ocupa, explican sus colaboradores, que se trata de mantener la integridad con que fue erigido el monumento dándole, además, una «presencia renovada». La estación abrió al público en 1983, hace cuarenta años, por lo que, además, el espacio está de celebración. De celebración artística. La creación sobrecoge, 7,2 metros de longitud por 2,3 de altura. LA INSPIRACIÓN LLEGA TRABAJANDO Materiales para renovar el conjunto GUILLERMO NAVARRO Santibáñez, que vuelve de buena mañana a su criatura, revela a ABC sus resabios artísticos. Autodidacta, para él la «inspiración puede estar en guijo que brilla en el río», pues es pintor de «la meseta, del páramo» a fuer de burgalés. Si «estuviera en el mar», pues le «inspiraría Sorolla». Aunque el artista sabe sus límites y no le da rubor citarlos. «A Velázquez que es un mago, no se le puede aprovechar nada». Por eso mismo, por «mago». Sí en cambio «al Españoleto». Santibáñez, en un un principio fue figurativo, que teniendo estas bases claras (la figuración) llega la innovación. O como repican sus catálogos; el mandamiento primero o «la disciplina de saber observar y ver, esa que no se puede perder nunca». Amplitud de horizontes Siendo de un pueblo de Burgos, la cuestión era clara: si la catedral y esos nazarenos de piedra que la rodean, le influyeron. Insiste en «su condición de castellano» interpreta que de su patria chica, «sí pudo llegar algo de la amplitud de horizontes» mesetarios. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Así se curó la mujer-pájaro de Miró en pleno paseo de la Castellana noticia No El mejor museo europeo de 2023 está en España Eladio García, cursó sus primeros estudios de dibujo y pintura en la Escuela de la Diputación de Burgos, aunque amplió formación por libre en Madrid y Guadalajara. Sigue tratando de devolver el volumen y el color a su producción de cuatro décadas atrás. Su equipo espera que este 'revival' en gerundio abarque a más estaciones de metro. Por mural, mínimo, un par de meses. Poéticamente, desde La Alcarria , ha vuelto al «minimalismo». Al azul. A la quietud. Al "pálpito" de la pintura.