El exjuez Fernando Presencia Crespo está cada vez más cerca de ingresar en prisión por injuriar a un fiscal de Talavera de la Reina, Ángel Demetrio de la Cruz . Un juzgado de esta ciudad ha resuelto que no procede otorgar la suspensión de la ejecución de la pena a Presencia, sobre el que pesan dos condenas: 16 meses de prisión por un delito continuado de denuncia falsa y otros 18 meses de cárcel por un delito continuado de calumnias con publicidad y contra autoridad. Además, debe hacer frente a una multa de 19 meses, con una cuota diaria de 6 euros, y a una indemnización de 30.000 euros. Según un auto fechado este martes y que puede ser recurrido, el juez Óscar Jiménez rechaza suspender la ejecución de la pena por tres motivos. En primer lugar, Presencia carece de la condición de delincuente primario, ya que tiene antecedentes penales en vigor por la comisión de un delito de prevaricación judicial. En segundo lugar, las penas que le han sido impuestas por sus injurias al fiscal De la Cruz superan los dos años (en concreto, 34 meses). Y, por último, el exjuez no ha satisfecho la responsabilidad civil ni ha asumido un compromiso de abonar la indemnización. «Teniendo en consideración los antecedentes penales del condenado (...), es poco probable que, si se le concede la suspensión, no vuelva a delinquir», se lee en el auto, de cuatro páginas y al que ha tenido acceso ABC, sobre un exjuez que ya fue condenado dos veces por prevaricación judicial. Presencia volvió a ser noticia en febrero, cuando su casa de Talavera de la Reina fue registrada por la Guardia Civil . La orden partió del juez de la Audiencia Nacional Joaquín Gadea por presuntos delitos de injurias, calumnias y contra las altas instituciones del Estado por las acusaciones lanzadas por Presencia contra magistrados del Tribunal Supremo. El instructor acordó el volcado y clonado de todos los dispositivos informáticos que se encontrasen. En una entrevista con ABC el pasado julio , el fiscal injuriado relató que llevaba siete años sufriendo un acoso del exjuez, «a quien la Justicia ha tratado como un privilegiado», dijo entonces. De la Cruz afirmaba que se había sentido abandonado por sus propios compañeros en todo ese tiempo.