Silvio Berlusconi , 86 años, reapareció. Il Cavaliere, que lo dieron varias veces por muerto políticamente, se mostró en vídeo a sus seguidores, desde el hospital de San Rafael de Milán, donde ingresó el 5 de mayo, por una neumonía a causa de la leucemia que padece desde hace más de un año. El ex primer ministro envió un videomensaje grabado a la Convención de su partido Forza Italia, que reunió en Milán a tres mil dirigentes y militantes. El magnate de la televisión privada, un maestro para el marketing y la imagen, supo captar el interés no solo de su partido, sino de todo el país. Para ello, rodeó al evento de un tono casi mesiánico. «He vuelto. Estoy aquí en camisa y chaqueta para vosotros después de un mes», fueron las primeras palabras de su discurso, mostrándose como un líder político y no como el anciano aún convaleciente en el hospital. Era un Berlusconi visiblemente frágil y cansado, pero en el apartamento que tiene reservado en el hospital San Rafael, que contribuyó a edificar, montó un escenario casi como si estuviera hablando desde su mansión de Arcore, en Milán. En el set aparecían el escritorio, la bandera de Italia, dos ejemplares de su libro, un vaso de agua medio lleno y folios en blanco aún por escribir. No podía faltar el maquillaje cinematográfico que Il Cavaliere ha usado desde su juventud, sobre todo cuando empezó a tener arrugas y se hizo el trasplante de pelo, un maquillaje que ahora exagera en extremo. Noticia Relacionada estandar Si Marina Berlusconi, la heredera favorita del imperio del Cavaliere Ángel Gómez Fuentes La primogénita de Silvio, que quiere asegurar el futuro de las empresas del grupo, ha dado su beneplácito al giro «meloniano» de Forza Italia «Forza Italia es la espina dorsal de la mayoría gubernamental», dijo Berlusconi. El momento de éxtasis de Il Cavaliere llegó cuando consideró a los militantes de su partido «los santos laicos de los italianos», evocando al filósofo, historiador y político Benedetto Croce: «Forza Italia es para nosotros como una religión laica, la 'religión de la libertad' de la que hablaba Benedetto Croce, una religión del corazón y de la mente. Nadie podrá vencernos y veréis que los italianos nos considerarán sus santos laicos, los santos de su libertad y bienestar». «Silvio, Silvio» Con un esfuerzo conmovedor que producía cierta angustia al ver su fatiga, Berlusconi concluyó así su discurso: «Estaré con vosotros, con el mismo entusiasmo y compromiso que en 1994 [año en que descendió al ruedo político], porque el futuro pertenece a nuestras ideas, el futuro debe garantizarnos la verdadera y completa libertad. Un fuerte, fuerte, fuerte abrazo para todos«. Los asistentes a la Convención lo aplaudieron puestos en pie al tiempo que gritaban «Silvio, Silvio». En su partido, quedó muy claro el fuerte mensaje que quiso lanzar Silvio Berlusconi: «Lucharé hasta el final». Tras su ingreso en el hospital, cuando se definió su estado de salud como muy grave y se temía lo peor, dentro de Forza Italia se planteó el problema de la sucesión , aunque no en voz alta para que no trascendiera a la opinión pública. Con su mensaje a la Convención, en gran debilidad física por su enfermedad, el fundador de Forza Italia mostró que piensa continuar con la batalla política. Deja así intactos problemas de su partido, que llegó a contar con el 30% del electorado y hoy ronda el 8%. Nunca pensó en su sucesión. Los militantes de Forza Italia están convencidos de que Il Cavaliere de Arcore no abdicará jamás y morirá con las botas puestas.