La ‘ley seca’ que aplica el Ayuntamiento de Sevilla cada Semana Santa sigue indignando a los hosteleros, a los que no compensan las pequeñas concesiones que se están negociando estos días. Hay muchos negocios que están decididos a permanecer cerrados, a pesar de que podrían conseguir una autorización para ofrecer servicio de tentempié durante la Madrugada. Es el caso de El Comercio, que tradicionalmente era un punto de encuentro durante esos días , pero desde que se ordenó la prohibición de venta de determinadas consumiciones, su propietario, Francisco Rivera, decidió cerrar. En declaraciones a ABC asegura que «es mucho mejor no estar esos días, te ahorra disgustos». Lo hace por lo que considera casi un «acoso» por parte del Ayuntamiento por la cantidad de condicionantes que exige. « Yo abro Lunes, Martes y Miércoles y ya hasta el lunes siguiente . Podría abrir también en la Madrugada, para vender café, infusiones y chocolate con churros. De hecho siempre lo habíamos hecho, para mí era un día grande y se contrataba a más personal, pero no me complico», comenta. Sin embargo ahora da vacaciones a sus trabajadores esos días. Rivera explica que desde que se impuso esta norma hay muchas complicaciones porque «hay que estar pendiente de que todo el mundo esté dentro del local, que no haya gente de más, que nadie saque un vaso fuera, pero ¿cómo controlamos eso? yo no puedo poner a un guarda de seguridad en la puerta». Para Reyes Romero tampoco resulta fácil. A pesar de que ninguno de sus negocios está en la carrera oficial, sí se ven afectados por la obligación de retirar los veladores dos horas antes del paso de las cofradías. «Dicen que es por seguridad y ya llevamos así varios años , pero nos supone un verdadero quebradero de cabeza», lamenta. «Hay momentos en los que ni siquiera te da tiempo a desmontar la terraza. En realidad nos supone más trabajo y tampoco tiene un gran efecto en la facturación», asegura. Durante esos días, según comenta, hay mucha rotación, pero nadie deja grandes cuentas. Dada la dificultad, admite que «sería mejor no abrir», pero lo hacen «por imagen y por compromiso con el cliente». «Somos restaurantes de toda la vida y no podemos dejar de dar el servicio en Semana Santa» . En lo que respecta a la cuestión económica, admite que la recaudación «es menor durante esos días que en una semana normal. Nada tiene que ver con las cajas que hacemos e Navidad o en la Feria que son las mejores temporadas». «Los toros es lo que hace que tengan mis tres negocios hagan un buen nivel de facturación, desde el Domingo de Resurrección lo empezamos a notar , pero «un negocio con la tradición que tienen los nuestros en Sevilla no puede dejar de dar el servicio y ofrecer también un lugar para ir al baño que hace mucha falta esos días», comenta. Otro de los negocios que puede abrir durante toda la Madrugada es La Campana para ofrecer ese servicio, pero el año pasado se pidió que se cerrara el local original y se dejó abierto el de la Avenida. «Es una decisión que no entiendo», admite a Borja Hernández , uno de los socios de la empresa. «Nosotros siempre hemos abierto para dar servicio a los abonados de las sillas y a la tribuna de la Campana. Esa es nuestra clientela durante estos días», dice. Pero no resulta fácil el trabajo. « Lo de la ‘ley seca’ es un contrasentido, tanto para la Semana Santa como para la Feria . Entiendo que se corte el ocio nocturno, pero cualquier tipo de negocio hostelero es ya demasiado», considera. También recuerda que «cuando pasó lo de las carreritas los locales fueron un refugio para la gente». Sobre el impacto en la facturación, admite abiertamente que «estar operativos en la Madrugada no sale rentable». Dice que se hace por tradición, por dar el servicio, pero no por el dinero porque «no compensa». Y la efectividad de la norma la pone igualmente en duda pues «siempre hay quien se trae la bebida de otro sitio, por no hablar de la suciedad que se genera en las calles por la falta de urinarios». Suciedad A eso apela Rafael Serna , propietario de uno de los locales del Salvador. Es uno de los hosteleros más críticos con la decisión municipal. «Desde que se aprobó vemos las calles hechas un asco con ríos de orina y basura por todos lados», dice. Y pone como ejemplo la plaza en la que se encuentra su negocio: «todo se queda lleno de basura porque hay familias que vienen el Domingo de Ramos a ver la Borriquita y ya se quedan el resto del día. Si no hay un sitio para comer, traen bocadillos o compran paquetes de patatas y latas de cerveza y de refrescos en cualquier sitio. Luego toda esa basura se queda en el suelo porque las tres papeleras se llenan en seguida». « Yo he decidido cerrar la mayor parte de la Semana Santa y no soy el único porque para nosotros es imposible trabajar así. Si tengo que desmontar todos los veladores con tanta antelación y dentro de mi bar no hay sitio para que se quede la gente, qué sentido tiene», se pregunta. Aunque haya que retirar las mesas y las sillas para el paso de las cofradías, pide poder seguir atendiendo dentro como siempre. «Jamás hemos tenido un problema por estar abiertos, creo que damos un buen servicio a la ciudad».