Los actos en honor a S an Sebastián, patrón de Madridejos , que tienen lugar durante la tercera semana de enero, han crecido en número y recibimiento desde que la Junta otorgase en 2021 la distinción de Fiesta de Interés Turístico Regional. A las tradicionales misas y procesiones las autoridades han engarzado proyectos innovadores como incentivo al entusiasmo de vecinos y gentes de alrededor. Entre los mismos cabe señalar la exposición de uniformes históricos de la Guardia Civil y el concierto de música militar, ambos con cita en la Casa de la Cultura. Este año el traslado del santo a la parroquia del pueblo se hizo el domingo anterior, buscando una mayor expectación de estudiantes y trabajadores. El programa fue concebido para destacar la singularidad de esta fiesta que estriba en que es un contingente de soldados en servicio quien lleva el sentimiento religioso a la puertas de las casas de Madridejos. La concejala de Cultura del municipio, María Jesús Camuñas, indicó la «diferencia a otros lugares, puesto que es procesión castrense», verdaderamente «una parada militar que en otras zonas no existe». Los desfiles de subida y bajada del santo por el trazado de calles, la izada y arriada de banderas en la plaza del pueblo, el toque de oración, regalan una «experiencia única» que puede «poner los pelos de punta», afirmó Camuñas. En la segunda mitad del siglo XVI, según las crónicas, la peste no franqueó los límites de Madridejo s gracias a las rogativas que el pueblo hizo al eminente protector de epidemias. La imagen de San Sebastián ya desfilaba escoltado por los alabarderos de la villa que fueron llamados a filas para combatir en Flandes. He aquí el arraigo castrense de la fiesta actual. Aquellos años catastróficos fueron recordados por el párroco de Ocaña y original de Madridejos, Manolo Mellado, cuando «la peste negra diezmaba y destruía ciudades y asolaba la sociedad, introduciendo el dolor en las personas». A colación, el párroco advirtió de las pestes actuales: la indiferencia ante la fe, el materialismo y «la peste de lo políticamente correcto», que «asolan nuestras almas, nuestras familias y nuestro mundo», «alejan a los jóvenes de la fe» y nos lleva a «la desesperanza y a la tristeza». El padre añadió que San Sebastián «trajo la bendición», pudo ser «militar sin dejar su vida cristiana» y supuso un ejemplo de «valentía». Sebastián de Milán fue soldado de la guardia pretoriana de Diocleciano. Acusado de predicar entre los soldados, denunció las persecuciones sistemáticas a los cristianos. Encarcelado, fue obligado a «tomar una decisión: o sirves a Dios o al Emperador», es decir, «a Dios o a los intereses de este mundo», recalcó el prelado. Con ello, San Sebastián «aviva la fe de nuestro pueblo, con su amor a nuestros hermanos» y nos recuerda «la obligación de servir a Dios si es que los hombres nos ponen contra Dios». La Eucaristía termina con la ofrenda de la gorra y el bastón de mando de los Reales Tercios. La cabalgata formada por los soldados y la banda musical de la sección Guadarrama XII, los quintos de 1968 y 2004, el tercio local de San Sebastián y músicos y autoridades municipales, suben al santo a su ermita homónima. Un santo transido de dolor, con arrebata místico, que alza la cabeza y muestra ojos y boca entreabiertos. El cuerpo, de tono pálido, como de cera, exánime, tallado en el instante en que caerá derrotado por las saetas ya clavadas en su torso. Los actos terminarán con el baile de «echar el ojo», que alude a la antigua costumbre de los mozos y las mozas del pueblo que salían engalanados a buscar pareja. Yo me voy a la pastelería a por un 'sebastianito', dulce con forma aureolada, con trozo de naranja en el centro y crema de naranja confitada, en honor al naranjo donde fue asaeteado el santo y mártir venerado, antes de presenciar la llegada de la procesión a la plaza, donde sonará el repiqueteo final de los chispeantes fusiles disparando al cielo de un día en declive, arropado ya por el brumoso y estrellado manto de la noche.