Completamente apagado salió Encendido, el toro del debut de Morante en Las Rozas. Pese a salir sin mecha, los dos jacos acabaron por los suelos, con un segundo encuentro en que sí empujó en el que guardaba puerta. Se dolió en banderillas y apretó para los adentros. Sublime en inicio, con una trinchera y un cambio de mano al ralentí. La torería, resumida en medio minuto. Todo a favor del cuvillo lo hizo en una faena centrada en la derecha, con remates pintureros. Al fondo del toreo llegó en las dobladas finales, pero cuando se incorporó el toro le dio un cabezazo en toda la cara. Un puñetazo en la mismísima nariz, como aquel de Mike Tyson a Fabricio Werdum. Una oreja paseó con la marca de sangre en el tabique nasal. Daniel Luque ilusionó con el capote a los tendidos -con lleno aparente-, a los que brindó el segundo. Sin pestañear en cuatro estatuarios. Para rematar andándole al toro con garbo. Todo lo que quiso hizo con el buen Tristón, que acudía a cada llamada del torero, con pases en todas las direcciones. Soberbios los naturales, con los vuelos echados y arrastrando las telas. Aunque, curiosamente, lo más aplaudido no fue el caviar, sino esos redondos más populistas. El final por la marca de la casa, las luquecinas, convirtieron el recinto multiusos en un manicomio. «¡Viva el padre!», gritaron una fila más atrás. Pues allí estaba el progenitor del torero, al que felicitaban por su portentosa faena, premiada con dos orejas. La deriva triunfalista desembocó en el vuelta al ruedo para Tristón, bueno a secas. Más preocupado en componer que en torear anduvo Ángel Téllez con el noble tercero. Dejó muletazos que calaron al personal, pero tan envarado que trajo recuerdos del estilo de César Jiménez. Feria de Las Rozas Plaza de toros de Las Rozas. Viernes, 30 de septiembre de 2022. Lleno aparente. Toros de Núñez del Cuvillo, de cómodas cabezas, desiguales; el 2º prmiado con la vuelta al ruedo. Morante de la Puebla, de purísima y oro. Estocada trasera tendida (oreja). En el cuarto, pinchazo y fea estocada caída (saludos). Daniel Luque, de caña y oro. Estocada desprendida (dos orejas). En el quinto, Ángel Téllez, de blanco y oro. Pinchazo y estocada (oreja). En el sexto, Un deleite las verónicas de Morante al cuarto, un ratoncito jabonero. Y más bellas aún las chicuelinas, abrochadas con una serpentina. Brindó al público el sevillano, que dibujó naturales de muchos quilates (y valor) al andarín jabonero. Co su gracias marismeña se adornó por molinetes. A peor fue el deslucidísimo toro, cada vez más a la defensiva, sin un ápice de bravura. Porque suyo, cómo no, fue el lote más malo. Se puso complicado para matarlo y lo macheteó toreramente, pero pinchó. Saludó una ovación.