Joan Baldoví ha repetido en Madrid –no en su tierra—que se ofrece como candidato a presidir la Generalitat . Lo ha hecho a rebufo del presidente Puig al que la prensa madrileña le ha dado unos titulares por su propuesta de clara inspiración popular (o sea del PP) de procurar un alivio a la carga impositiva de los valencianos. Joan Baldoví, celoso del protagonismo ajeno, reclamó de pronto el suyo con el anuncio de su predisposición a volver a Valencia como candidato. Que lo hiciese en Madrid ha irritado a algún medio muy entregado a la causa de Compromís y a los colegas que esperaban hacerse con la primicia. Porque Baldoví ya había dicho algo en ese sentido hace poco más de un mes en algún medio local aunque sin ningún eco. Que si hacía falta se ofrecía como candidato, advirtiendo que si pudiese serlo Mónica Oltra por despejársele su horizonte jurídico, él le cedería el paso. Dado que el caso de Mónica Oltra no parece que vaya a resolverse en breve sino todo lo contrario. Y dado que Joan Ribó ya había dicha la suya, la de repetir como candidato a la alcaldía de Valencia, entendió Baldoví que era el momento de anunciar su candidatura siguiendo el mandato autóctono de «qui carrega primer no li falten cordes» y así garantizarse acceder a las primarias tomando la delantera. Baldoví partía con notable ventaja frente al ex conseller Vicent Marzá cuya sorprendente salida de la Conselleria de Educación, tan empapelada como estaba y sigue estando de desfavorables sentencias judiciales por sus arbitrariedades con el valenciano, se justificó en Compromís como el desbroce del camino para que llegase a la presidencia del Consell, pero Marzá no parece que haya dado la talla. Con su anuncio, y las felicitaciones y apoyos que rápidamente se hicieron públicos, algunos dichos con la boca pequeña, Baldoví ha cerrado las expectativas de quien desde las bases —¡ay, las bases, cuántas tonterías se dicen en tu nombre!— pudo soñar en algún momento ser candidato. Además, la Comisión Ejecutiva Nacional de Compromís ya tenía acordado que antes de la presentación de las listas podrá incluir modificaciones y colocar en las mismas «personalidades» de Compromís. Pues eso. Joan Baldoví goza entre los suyos de simpatía y afecto. Y hasta el siempre impredecible CIS de Tezanos lo reflejó en sus barómetros durante varios años, entre 2016 y 2019, otorgándole la mayor puntuación como político valenciano. Valoración obtenida más por su modo de ser y proximidad personal que por sus logros políticos en el Congreso de los Diputados. ¿Quién aun estando en sus antípodas políticas, no le hubiese agradecido y aplaudido haber conseguido de una puñetera vez la justa financiación de nuestra infrafinanciada autonomía ? Alguna intervención ha tenido Baldoví en ese sentido pero sin ningún eco formal y real por parte del Gobierno de Pedro Sánchez del que ha sido un escola d'amén , al que nunca, nunca, ha puesto en un aprieto, ni siquiera cuando en no pocos momentos un solo voto, el suyo, podía haber causado no pocas turbulencias en el Falcon sanchista. Raro es el día en que Baldoví no se asoma en Twitter y deja su mensaje, muchos de ellos en castellano, idioma que no rehúsa utilizar seguramente para lograr una mayor difusión, e incluso comprensión, de su mensaje. En el que justifica su decisión de ser candidato no deja de meter de modo subliminal una puya a Mónica Oltra. Dice presentarse por «un nou Botànic, més valent en les polítiques socials i més ambiciós en la defensa dels interessos del valencians i les valencianes». Bien leído el tuit da motivos para pensar que también contiene una autocrítica, cuando dice querer ser más ambicioso en la defensa de los intereses de los valencianos. Mayor valentía es menester . Y tanto. Quienes llegaron al poder haciendo creer a quienes les votaron que iban a rescatar a las personas, no han dado solución al grave problema de la dependencia. Y de la tutela y protección de los menores acogidos por la Generalitat, qué decir con el caso de Maite y de los niños que duermen en el suelo.