Lo vi. Lo vi ayer, cuando me dije de pasear por el barrio para poner en orden el caos, mi caos, que es lo mismo que intentar domeñar el insomnio sin química, lo cual es una falacia. El paseo es un placebo, pero bajan las pulsaciones. En contraste con lo vivido desde mayo, ese calor que seca los ojos y convierte esto en Puerto Hurraco, en Madrid caía lo que vulgarmente llaman la «peluda», el «pelete», o sea, una rasquilla molesta que bajaba de la Sierra. Y allí lo vi, con su Concha Jacobea pidiendo dinero para el Camino , dormido, con las pintas de peregrino, de un peregrino que quizá viniera del Sur en una promesa. Me enterneció la escena aunque ya no se me saltan las lágrimas. Tengo la piel dura. Noticia Relacionada LAPISABIEN opinion Si El paraíso en la otra esquina Jesús Nieto Jurado Ya lo vieron Felipe II y Rubens, pero el primero tenía el problema de que no se le ponía el sol y el segundo era más de caminatas Como periodista hubiera querido preguntarle, darle lo que llevaba suelto en el bolsillo e insuflarle ánimos. Contarle que España es generosa para el sufriente; que devorando kilómetros y los mendrugos de pan y bebiendo el vino que le den en el sendero, la vida es más vida cuando se toma una decisión así. Que los milagros del Patrón existen y que encontrará la paz y la fuerza. A la mañana ya no estaba, era ido , como en el verso. Dormí soñando con él, con botafumeiros que llegaban a Madrid, con cruceiros en la llanada de Los Torozos, con los pastores que bajan de los montes a pasar invernadas. Y lo imaginé, quizá preguntando en esas gasolineras de polvo y grasa que por dónde sigue la senda a Santiago de Compostela. Me enterneció ayer verlo acostado en un banco en Princesa con las mantas que habría podido 'arrejuntar'. En su tragedia, que es una tragedia casi mística frente a la fatuidad de estos tiempos, quise ver un peregrino cargado de futuro al que deseo buena ventura y que la promesa sea contestada por el de arriba. Ojalá que sea así: desde entonces, el Santo lo acompañará. Rezaremos por él, su promesa y su milagro. Lo juro.