«Salir al campo» con la familia suele ser una experiencia muy gratificante. Poder ver a los niños correr detrás de los «bichos» y los pajarillos, o escuchar a los abuelos contando sus andanzas camperas de juventud . Es, sin duda, parte de nuestra cultura, y más en un país con un patrimonio natural tan rico y diverso. Sin embargo, la mayor parte de la población española es urbanita (un 80%) y cada vez más adolece del llamado «déficit de naturaleza», especialmente en los niños pequeños. Las prisas de la vida en la ciudad y sus horarios no dejan tiempo a muchas personas para poder disfrutar de este bien común, el entorno natural. Tal es así, que muchos diseños suelen incluir ' espacios verdes-azules' dentro de la planificación urbana actual. Y es que la ciencia está demostrando el efecto positivo de percibir vegetación cerca de medios acuáticos sobre la salud física y mental de la población, contribuyendo al bienestar social. Reencontrarnos con la naturaleza nos proporciona un universo sensorial de olores y sonidos, y nos permite contemplar paisajes bucólicos. Esto nos hace ver la vida de manera más optimista y querer compartir momentos con nuestro entorno social más cercano, el familiar. Cuanta mayor sea la necesidad que tenga la sociedad de visitar nuestro entorno natural con frecuencia, más garantía tendremos por parte de las administraciones de una correcta protección de la naturaleza, asegurando una flora y fauna bien conservada. Noticia Relacionada estandar No Los médicos recomiendan extremar las precauciones con niños, ancianos, embarazadas y enfermos ante las altas temperaturas S.F. Los menores pueden sufrir golpes de calor porque tienen menos reserva de agua y menor capacidad de transpiración y sudoración Ahora que se habla tanto de biodiversidad, salir a la naturaleza nos brinda la oportunidad de enseñar a los más pequeños que aprecien ésta en todos sus aspectos, desde los pajaritos, pasando por las florecillas y también dejando un hueco para los bichitos, que suelen pasar inadvertidos, pero que son ambientalmente piezas clave para los ecosistemas. De esta manera, nos resultará más fácil inculcar en los niños las buenas prácticas ambientales cotidianas que contribuyan a un verdadero desarrollo sostenible. Así que aquí dejo mi consejo: «urbanitas, sacad algo de tiempo para escaparos con cierta periodicidad al campo y disfrutad de vuestro entorno natural en familia, ya veréis qué bien nos sienta a todos como sociedad»