El sueño de conquistar la Copa de Europa se ha transformado en la única razón de vivir para el París Saint-Germain. Los fichajes de Neymar y de Mbappé significaron nada menos que 400 millones de euros en el propósito de satisfacer esta obsesión. El brasileño costó 222, plusmarca mundial. El joven francés supuso 180 millones, pagados en dos años para engañar al Fair Plair Financiero de la UEFA. Pero la Champions no llegó. Ahora, el club parisino, que representa a todos los árabes de dentro y de fuera de Francia, ha dado otra vuelta de tuerca interna para alcanzar esa meta. La adquisición de un central legendario, Sergio Ramos, se enmarca en una política deportiva que potencia todas las líneas...
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