El retorno de la reelección legislativa consecutiva
Por Xiuh Tenorio y Jorge Negrete
En la elección del pasado 6 de junio, los diputados federales tuvieron la posibilidad de reelegirse por primera vez en 88 años. La prohibición de reelección consecutiva para diputaciones federales había sido incluida en la reforma constitucional de 1933, durante el Maximato. Lo que se buscaba entonces era evitar que la continuidad que permitía la reelección facilitara la conformación de grupos al interior del Congreso federal y de las legislaturas estatales. Es decir, la intención era centralizar las decisiones políticas desde el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que había sido fundado en 1929.
Aunque hubo algunos intentos por reformar la constitución y permitir que los legisladores federales pudieran reelegirse, entre los que destacan los de 1964, 2004 y 2011, esta disposición se mantuvo vigente y México acompañó a Costa Rica como los únicos países que prohibían la reelección consecutiva hasta 2014. En ese año se promulgó la reforma constitucional que eliminó esta prohibición, la cual había sido negociada como parte de una agenda más amplia de reformas en el Pacto por México. Como los legisladores en funciones no podían beneficiarse de esta adecuación, la reforma contemblaba que los representantes electos en 2018 serían los primeros que podrían aspirar a la reelección –en 2021–.
Entre los principales argumentos a favor de la reelección se encuentran que genera: 1) profesionalización y especialización de la función legislativa; 2) cercanía con la ciudadanía y rendición de cuentas; 3) fortalecimiento del Legislativo frente al Ejecutivo; 4) soberanía de la ciudadanía, al decidir quién continúa y quién se va; y 5) ahorros en las campañas electorales, al no tener que promocionar rostros completamente desconocidos cada tres años. De esta manera, la reincorporación de la reelección consecutiva fortalecería a la ciudadanía, al brindarle un mecanismo más para que los representantes rindan cuentas y representen más los intereses ciudadanos, en detrimento de los intereses partidistas.
Sin embargo, en la reforma aprobada, el Legislativo incluyó dos candados que acotan los beneficios de la reelección. Estableció un límite para ser electos de manera consecutiva de hasta cuatro periodos para los diputados y hasta dos periodos para los senadores. En América Latina, sólo Bolivia y Ecuador establecen límites similares; en el resto de los países, los legisladores pueden reelegirse de manera ilimitada. Además, para buscar la reelección, los legisladores deben ser postulados por el mismo partido por el que fueron electos, salvo que hayan renunciado o perdido su militancia antes de la mitad de su mandato.
De acuerdo con cifras del INE, para este proceso electoral recibió 434 manifestaciones de diputaciones que buscaban la reelección, de las cuales sólo 213 fueron aprobadas para competir por repetir en el cargo. Es decir, más de la mitad no pasaron el filtro partidista para ser postuladas. Adicionalmente, de acuerdo con los resultados de los cómputos distritales y a reserva de que el INE asigne las diputaciones de representación proporcional, fueron reelectas 104 diputaciones de mayoría relativa y 30 de representación proporcional. Así, el porcentaje de retorno a la Cámara baja para la próxima legislatura sería menor al 30 por ciento, lo que ubicaría a México con una tasa de reelección entre Argentina (15 por ciento) y Brasil (42 por ciento).
Resulta interesante que el principal impedimento para que los diputados lograran reelegirse haya sido el filtro partidista: 50.9 por ciento se quedó ahí; mientras que de los que sí lograron registrarse, la ciudadanía reprobó al 37 por ciento de los candidatos que buscaban repetir. Esto podría motivar nuevamente la discusión sobre la necesidad de eliminar el candado partidista para competir por la reelección, si lo que se desea es darle mayor poder a la ciudadanía y reducir el control que ejercen los partidos políticos en la definición de candidaturas.
Xiuh Tenorio es consultor en EPLOC y presidente de ExITAM y Jorge Negrete es consultor en EPLOC
