La Casa Blanca y el Kremlin descartan «resetear» las relaciones entre EE.UU. y Rusia
Desde que ha bajado del avión, Joe Biden regala una tranquilizadora sonrisa que parece querer decir que todo va a ir bien a orillas del lago Lemán. También ha sonreído mientras daba el primer apretón de manos a Putin, con quien ha compartido ya una primera media hora con cámaras de televisión presentes, antes de enclaustrarse en el formato reducido previsto en esta cumbre, una primera reunión en la que sólo estarán los dos presidentes, sus dos ministros de Exteriores, y dos traductores. Sin poder escuchar lo que se decían en esos primeros minutos de encuentro, cabe acudir al lenguaje no verbal. Apenas se miraban a los ojos mientras se decían esas primeras frases; Putin mira al infinito, mostrando quizá mayor prepotencia, y Biden baja la mirada en dirección al suelo, posiblemente más apesadumbrado. «La desconfianza es enorme», confirma un miembro de la delegación americana.
En estos primeros minutos, Putin habla, para evitar el incómodo silencio, mientras Biden se muestra más reservado. Al fin y al cabo, él fue quién sugirió la celebración de esta cumbre y que tendrá que rendir cuentas por el resultado del encuentro. La posición también nos dice algo: Biden cruza las piernas, en un gesto de resistencia, mientras que Putin, a horcajadas y dando palmadas sobre los muslos, parece impaciente por terminar el posado y los comentarios más intrascendentes para ir al grano con ánimo más rompedor. Ninguno de los dos parece dispuesto a resetear las relaciones bilaterales respecto a lo que fueron durante la presidencia de Donald Trump.
«La palabra resetear, de hecho, está prohibida en la Casa Blanca, muy especialmente en lo que respecta la política exterior», confirma el mismo miembro de la delegación americana, «ha de pasar todavía tiempo para que pueda hablarse de un nuevo comienzo de verdad, pero sí pueden hoy sentarse las bases». El tono de la cumbre, en su opinión, es «sobre todo pragmático».
«No espero grandes avances»
«No espero grandes avances», ha dicho Vladimir Putin a medios rusos antes de dar inicio la cumbre, reconociendo que las relaciones entre los dos países se encuentran en su punto «más bajo en décadas» y que no espera «grandes avances» del encuentro en La Grange de Ginebra. A lo máximo que aspira Rusia es a restaurar «los contactos personales, el diálogo directo y a crear mecanismos funcionales en áreas de interés mutuo», ha dicho, decidido a apostar por el pragmatismo y abierto a cooperar en áreas como la estabilidad, el control de armamento y la ciberseguridad, así como la lucha contra el terrorismo y contra el coronavirus.
Putin, de hecho, planteó el año pasado dos propuestas que EE.UU. ha ignorado hasta ahora y desearía sean tomadas en cuenta, como espera un país convencido de su importancia geoestratégica global: la introducción de una moratoria al despliegue de misiles de corto y medio alcance en Europa y la reanudación de la cooperación en el campo de la seguridad de la información internacional. El presidente ruso considera «destructiva» la política de EE.UU. que llevó en 2002 al abandono del tratado antimisiles, en 2019 el de eliminación de misiles nucleares de corto y medio alcance (INF) y el 2020 el de Cielos Abiertos, un acuerdo multilateral que garantiza la transparencia en el control de armas.
De hecho, solo queda en pie un tratado de desarme entre las dos potencias, el New Start, prolongado a principios de año hasta 2026. Rusia quiere ampliar la agenda e incluir nuevos tipos de armas, como las hipersónicas, que no forman parte de ese tratado, pero sin grandes expectativas. Putin ha reconocido que no espera «un reinicio de las relaciones». «No habrá ningún cambio importante en las relaciones ruso-estadounidenses», abunda el politólogo y subdirector de los programas de investigación del Consejo de Política Exterior y de Defensa, Dimitri Súslov, «seguirán siendo hostiles, de confrontación, aunque sí cabría esperar que se suspenda por ahora la guerra diplomática y vuelvan a casa los embajadores, retirados desde el mes de abril».
