El Real Madrid se planta con Ramos
Cada renovación de Ramos supone un largo año de tensiones que al final afecta al vestuario. Sucedió hace seis temporadas, cuando el capitán acordó su nuevo contrato en China y acabó con una temporada en la que no se ganó nada, preludio de la campaña que supuso la Champions ganada en Milán y el comienzo de un trienio histórico. Y sucede ahora. El compás de espera ante el futuro del capitán agota al madridismo, hastiado de meses de tensiones que hoy persisten y que la cocina, blanca, siente. El Real Madrid, que no podrá contar con Ramos el sábado, lesionado, quiere acabar con esta situación de calma tensa.
