El FMI augura un déficit 5.000 millones mayor a lo que cree el Gobierno y una deuda pública del 118,9%
La plana mayor de países saldrán de la crisis con unas finanzas públicas mucho más cuarteadas de lo que la iniciaron. España no será una excepción, y en su últimas estimaciones fiscales, el FMI pronostica que el déficit público acabó 2020 en el 11,7% del PIB –frente al 11,3% que anunció Hacienda– y 2021 lo hará en el 8,2%, 5.000 millones más al 7,7% que prevé el Ejecutivo en los Presupuestos, que parten de un crecimiento del PIB este año del 9,8% frente al 5,9% que calcula el FMI.
Ello redundará en una deuda pública que bailará en 2020 y 2021 entre el 118,2% del PIB (2,4 puntos más frente a su informe de octubre) y el 118,9% de este año (0,7 menos), a tenor del organismo. El Gobierno cree que el año pasado acabó con un pasivo mayor, del 118,8%, pero también confía en que este año el nivel de apalancamiento se reduzca al 117,4%, unos 16.000 millones menos de lo que contempla el FMI.
Lo cierto es que el aumento del déficit y de la deuda es generalizado por países. La deuda pública mundial subirá del 83,5% del PIB en 2019 al 97,6% en 2020 y el 99,5% en 2021. Estados Unidos disparará su pasivo al 132.5% del PIB este año y su déficit, al 11,8% después de tener un agujero del 17,5% del PIB en 2020. Las diferencias en la Eurozona son enormes: mientras Alemania tendrá una deuda del 69,9% este año y un déficit del 3,4%, Italia acabará 2021 con un pasivo del 159,7%.
La institución reclama a los países que continúen desplegando ayudas y estímulos para la recuperación pero poniendo un ojo en planes de corrección a largo plazo. BBVA Research augura un boquete en las cuentas del 11,5% del PIB en 2020 y del 8,9% en 2021, mientras que espera un pasivo del 118,9% y del 120,4% respectivamente.
«Las medidas discrecionales aprobadas para paliar el impacto de la crisis epidemiológica habrían sumado casi 4 puntos porcentuales del PIB al déficit de 2020. Su impacto se habría concentrado en las subvenciones, que registran las bonificaciones y exenciones de las cuotas de cotización derivadas de los ERTEs y del cese de actividad de los autónomos, y en las prestaciones sociales, afectadas por las medidas de apoyo social frente a la pandemia», señala el servicio de estudios en su observatorio fiscal.
