Miguel Moreno Tripp: Tiempo de reflexión
Si este año no nos hace reflexionar sobre nuestro actuar, quienes somos y a donde vamos, ¿Será que estaremos muertos en vida? .
En lo económico vimos como otros países apoyaron sin reservas tanto a las personas y empresas para mantener las fuentes de empleo. Es entendible que se quieran replicar los programas de ayuda directa a los más necesitados, pero se están creando más. En México quebraron un poco más de un millón de empresas dejando sin trabajo a tres millones de personas. Eso no es aceptable y menos que se haya dejado de hacer por razones dogmáticas.
Los mercados rompieron récords, pero no es de extrañar dado que quien compra acciones lo hace por las expectativas que tendrá la empresa, tomando en cuenta su comportamiento histórico, pero fundamentalmente (juego de palabras con el análisis de ese mismo nombre) lo hacen trayendo a valor presente los beneficios futuros esperados. Y se ve que se tienen buenas expectativas, al menos en los mercados internacionales, no tanto así en el nacional.
El tipo de cambio se comportó “bien”, pero recordemos que es una medición relativa. Es decir, “la regla” que se usa para medir a su vez cambia de “longitud”. Cayeron las exportaciones, pero disminuyeron aún mas las importaciones. Desafortunadamente las importaciones disminuyeron por reducción en la actividad económica.
La inflación se ha mantenido a raya gracias al cabal cumplimiento del Banco de México de su mandato constitucional. Ésta se estaba presionando al alza en los últimos meses por lo que se mantuvo la tasa objetivo de una manera responsable. Sin embargo, habrá aumentos a los impuestos sobre gasolinas, bebidas, cigarros, etc., que la presionaran en el primer mes del año.
El petróleo va de salida, solo que queremos mantenernos en el pasado. De hecho, ayer 27 de diciembre, el Wall Street Journal publica un artículo: 2020 Was One of the Worst-Ever Years for Oil Write-Downs. (El 2020 ha sido uno de los peores años por reconocimiento de pérdidas en la industria petrolera): “La industria petrolera ha reconocido pérdidas por alrededor de US$ 145 mil millones de dólares este año [equivalentes a un 70 por ciento de las reservas de Banxico] con cuestionamientos a largo plazo sobre los precios del petróleo”.
Es entendible que se quiera apoyar a regiones del sur que se han rezagado por años, aún a costa de que esa refinería se vuelva un elefante blanco. ¿Porqué no mejor incentivar a las empresas a que se vayan a invertir allá? ¿Porqué no se fomenta la educación de calidad? ¿Porqué se les azuza a no pagar la luz y que el resto del país se las paguemos? Es voto útil.
Pero lo importante es a nivel personal. Empezando por la salud. Pero también, ojalá el año que entra se aminore el resentimiento y el encono que tienen muchos mexicanos. Toco madera que no se repita un temblor u otra desgracia como las anteriores porque, ¿preguntará la gente que ideología se tiene para ver si se le rescata? Pésimamente mal que se polarice a la gente, pero estoy seguro de que la solidaridad se impondría.
Ojalá también que quienes nos las damos de entender palabras como empatía, … las aplicáramos, no nada más en época decembrina. ¿El resto del año, la gente necesitada no tiene necesidades? Recordemos lo que le pasó a la que les dijo “que coman pasteles”.
Sea de uso común o no, pero de que México tiene resiliencia, entendida como “capacidad para superar circunstancias traumáticas”, claro que la tiene. Lo mejor para el año que viene. Como sea que venga, que nos lo ensillen.
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
