El camarero sienta a los grupos, los divide si son más de seis y les obliga a no levantarse aunque la música suene bien fuerte. Es el esfuerzo común diario de decenas de locales que abren en la franja horaria próxima al inicio del toque de queda, la dinámica que siguen la mayoría de los establecimientos, donde parecen cumplirse cada vez más las medidas establecidas para frenar la propagación del coronavirus. Sin embargo, es en las zonas de fiesta próximas a estos negocios donde se dan las infracciones, cuando los clientes se levantan para fumar en corros, sin respetar las distancias, o se mueven de un bar a otro con la mascarilla bajada o sin ella. Las sanciones de la Policía Local a establecimientos han descendido notablemente en las últimas semanas.