Música para curar el alma
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La presencia de Elemara en el hospital forma parte de un proyecto de Músicos por la Salud, una fundación que desde 2015 organiza micro conciertos emocionalmente significativos en distintos hospitales y centros del país y que desde comienzos de 2019 está trabajando en Madrid. «En 2019, la fundación espera realizar 4.750 micro conciertos, contando con el apoyo de la Comunidad de Madrid subvencionado con cargo al 0,7% del IRPF por la Consejería de Políticas Sociales y Familia», afirman desde la fundación creada por Guillermo Giner. En el caso concreto de la Comunidad de Madrid se realizan micro conciertos en 7 hospitales, 17 centros sociosanitarios para personas mayores y 6 centros para personas con discapacidad.
«Corazón partío»
Elena lleva desde los 10 años tocando la guitarra y tiene experiencia en voluntariado desde que fue scout. Hace 8 años dejó su vida y trabajo en su tierra, Cádiz, para seguir su sueño de ser cantante y ahora compagina sus conciertos con el trabajo en la fundación. Este proyecto le ha tocado el alma. Asegura que «el aplauso en un hospital no tiene precio. Cada tarde me voy llena de energía». Las primeras semanas fueron las más duras, «pero después me mentalicé para no llevar los problemas que se viven en los centros para casa». Sin embargo, la mirada de Elena y de las enfermeras que la acompañan se nublan al recordar a Javier, un joven de 19 años al que trasplantaron el corazón. Su madre le pidió que cantara «Corazón partío», de Alejandro Sanz. «Javi no había visto nunca a su madre bailar y cantar de esa manera, nos pidió que la grabásemos, disfrutó muchísimo», recuerdan en el hospital. Una semana después, cuando Elena volvió con otras canciones preparadas para Javier, se enteró que no había superado la siguiente operación de corazón. Hay muchos momentos duros pero el balance es positivo porque también se logran imposibles. En uno de los centros sociales en los que actúa, donde se trabaja con alcohólicos, la presencia de Elena fue milagrosa para uno de ellos. No hablaba con nadie, presentaba mal aspecto y de un día para otro empezó a afeitarse y cambiar su apariencia para escuchar atento la música de Elemara.
El hospital Puerta de Hierro trabaja desde hace tiempo para mejorar el confort de los pacientes y recibieron de brazos abiertos el proyecto de Músicos por la Salud. «La música conecta a los profesionales y a los pacientes, es un momento de convivencia, baja los niveles de estrés. El día a día es duro, trabajamos con tensión, y esto nos ayuda mucho», cuenta a ABC Almudena Santana, directora de Enfermería. Recuerda también que la recepción por parte de los pacientes «está siendo espectacular, y mejora mucho su descanso». Elena se presenta cada tarde a los pacientes, les explica lo que va a hacer, les pide permiso y ellos hacen peticiones de canciones. «Hace falta saber improvisar», afirma. Se despide siempre con el tema de «Sin miedo», de Rosana.
Musicoterapia
Elisa Garzón, enfermera de la UCI médica del hospital Puerta de Hierro asegura que con la musicoterapia «los pacientes se olvidan del problema y además mejora la relación con la familia que les acompaña». Si bien en los pacientes que están despiertos se puede ver la reacción de alegría al escuchar la música, «en los que están sedados hay estudios sobre los beneficios de la música que hablan de mejoras en las constantes vitales que se mantienen durante un tiempo». Y no solo los enfermos salen beneficiados del proyecto, a todo el personal sanitario le cambia la cara y el humor. Cada jueves por la tarde en este hospital es tiempo de música e ilusión.
