Mauritania acude a las urnas en lo que se espera sea la primera transición pacífica desde 1960
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Abdel Aziz llegó al poder en un golpe de estado de 2008 cuando era jefe de la guardia presidencial para evitar, según él, volver a un régimen militar represivo. El presidente saliente fue elegido al año siguiente en lo que la oposición considera fue un “golpe electoral” fraudulento. La mayoría de los partidos de la oposición boicotearon las elecciones de 2014 en las que Aziz obtuvo el 82 por ciento de los votos según los resultados oficiales.
La decisión de Aziz de renunciar después de dos mandatos y, por tanto, no desafiar los límites constitucionales contrasta con la ambición de numerosos líderes africanos postcoloniales, quienes se aferran al poder cambiando la constitución.
Logros y asignaturas pendientes
Aziz, aliado de las potencias occidentales en la lucha contra los islamistas en la región del Sahel, ha luchado por estabilizar un país amenazado por el extremismo islámico. Durante sus mandatos ha reformado el ejército, reprimido a los yihadistas y una economía que se recupera de la crisis de 2017. El Fondo Monetario Internacional espera un crecimiento de casi 6% en 2019, en comparación con el 3.5% de 2018.
La principal asignatura pendiente de los gobiernos mauritanos es la falta de igualdad de derechos y el comercio de esclavos. Mauritania fue el último estado en el mundo en prohibir la esclavitud en 1981. Sin embargo, actualmente cerca del 2% de su población todavía vive como esclavos, según el Índice de Esclavitud Global de 2018. Los grupos de derechos humanos instaron a los candidatos a poner todo su esfuerzo en acabar con la esclavitud y con la violencia contra las mujeres. Por su parte, Amnistía Internacional ha pedido al próximo presidente que ponga fin a los abusos contra los derechos humanos en esta nación costera.
La campaña se ha centrado en la economía y la estabilidad del país. Mauritania se encuentra en el puesto 159 de 189 en el último Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Durante la campaña electoral todos los candidatos prometieron mejoras en el nivel de vida de su población.
Candidatos y campaña electoral
El favorito para suceder a Aziz es Mohamed Ahmed Ould Ghazouani, el ministro de defensa del país y un aliado del actual presidente. «El país debe elegir al líder que necesita para tomar el camino correcto, el de la seguridad y la estabilidad», dijo Aziz, quien advirtió que la oposición revertiría el progreso en la nación que es dos veces el tamaño de Francia y tiene una población de 4,5 millones.
Ghazouani centró su campaña electoral en la importancia de la continuidad, solidaridad y seguridad. Su principal rival es Sidi Mohamed Ould Boubacar, de 62 años, quien fuera primer ministro entre 1992 y 1996 y estuvo al mando de un gobierno de transición entre 2005-2007. Boubacar, respaldado por una coalición liderada por el principal movimiento de oposición, espera ganar suficiente apoyo para asegurar una segunda vuelta electoral que está prevista para el 6 de julio. Las encuestas dan un 30% de los votos al candidato del presidente y un 23% al principal líder de la oposición. Entre los otros cuatro candidatos se encuentra un conocido activista contra la esclavitud, Biram Ould Dah Ould Abeid, de 55 años, un veterano opositor Mohamed Ould Moloud, de 66 años, el periodista Baba Hamidou Kane y el recién llegado político Mohamed Lemine El-Mourteji El-Wavi.
Los candidatos se enfrentan un descontento generalizado principalmente entre los jóvenes que ven pocas posibilidades de trabajo en el desértico país del desierto, donde menos del 1% de la tierra es arable; la corrupción y los bajos salarios hacen el futuro sea muy incierto.
