¿Y la cortesía parlamentaria?
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«Tenemos que mantener la compostura» y «ser serios» como 81 representantes de los 2,5 millones de castellano y leoneses, clamó el parlamentario abulense después de un pleno en el que el PSOE llegó dispuesto a hacerse notar desde el principio. Aplausos forzados y fuera de lugar en una sesión que hasta ahora siempre había estado marcada por la solemnidad que supone dar forma a la Cámara elegida por los ciudadanos en las urnas.
La primera salida de tono, cuando el líder y candidato del PSOE, Luis Tudanca, propuso a su compañera Ana Sánchez para presidir el Parlamento. Un aplauso de los suyos acompañó a la propuesta. Se repitió cada vez que postulaba a otro compañero. Palmadas ahí de sobra y escasas en otras ocasiones, como cuando el ya nuevo presidente de las Cortes, Luis Fuentes (Cs), concluyó su discurso con el que daba por inaugurada la X Legislatura. Mutis entre los socialistas y también en el variopinto Grupo Mixto (Podemos, UPL, Vox y Por Ávila), además de por parte del presidente en funciones de la Junta, el popular Juan Vicente Herrera, quien no aplaudió en ningún momento durante la sesión.
Ni la medalla
En el recuento de votos, el silencio del hemiciclo se vio roto por los «¡bien!» entonados por un grupo de socialistas cada vez que la papeleta tenía escrito el nombre de Ana Sánchez; un «noooo» al escuchar Luis Fuentes y el «¡uy!» si estaba en blanco. De brazos cruzados se plantó ante Luis Fuentes el veterano procurador socialista José Francisco Martín, reacio a que el presidente le pusiese su medalla como procurador y miembro de la Mesa. Se la llevó entre las manos, no al cuello. Y aunque no todos, sí fueron mayoría los socialistas que a la hora de recoger su medalla, únicamente saludaron con un beso, un apretón de manos y sobre todo un abrazo a su compañera Ana Sánchez, evitando al popular Francisco Vázquez. Aún así, según el líder socialista, Luis Tudanca, «el único grupo que ha demostrado respeto al Parlamento» es el Socialista.
