«¡Que vienen los rusos!», la maratón de Josep Pons
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«Además de un acto musical, tiene un punto gimnástico, de maratón... Un punto de exceso -admite Josep Pons-. Esto llama la atención, y creo que tiene un público. Jornadas así son buenas, naturalmente cuando son una excepción, un acontecimiento. Son una idea genial. Pero no hay que olvidar que lo que hacemos es arte, no entretenimiento; nos estamos entrometiendo en las formas del entretenimiento, sí, pero seguimos haciendo arte».
Para el actual director musical del Liceu barcelonés, lo que tiene esta jornada de especial es la concentración de las obras. «A diferencia de otras programaciones, estos conciertos no suponen para el público solo una experiencia acústica sino también una experiencia estética. Es lo que yo intento cuando programo temporadas, que no vayan solo sonando una obra detrás de otra, sino que además te permita conocer y reflexionar, que es la misión del arte: hacernos preguntas. Lo interesante de esta jornada es que se concentra en un solo día; es como cuando te llevas cuatro o cinco libros para leer en verano: haces una inmersión para tener una experiencia estética».
«Dirigir los cinco conciertos el mismo día no es más duro que dirigir “Tristán e Isolda” o “El ocaso de los dioses”»
El leit motiv de «¡Que vienen los rusos!» es la danza. Se oirán en los cinco conciertos suites de los grandes ballets de Chaikovski - «El lago de los cisnes», «La bella durmiente» y «Cascanueces»- y completos los de Stravinski -«El pájaro de fuego», «Petrushka» y «La consagración de la primavera»-, junto a partituras de Prokófiev, Shostakóvich, Borodin y Rimski-Korsakov. Y en el aire la labor de un hombre que nunca compuso una nota ni coreografió un solo movimiento: Sergei Diaghilev. «Él vio este resurgir y dio un paso más allá; montó los Ballets Rusos y encargó nuevas obras a grandes artistas, como Picasso, Dalí, Juan Gris, Miró; y a grandes compositores, como Falla y Stravinski».
Unir a dos compositores como Chaikovski y Stravinski no es algo gratuito, dice Josep Pons. «Chaikovski era para Stravinski el modelo a seguir; valoraba la gran calidad musical de sus ballets y que hubiera puesto de moda a este género, es su gran inspirador. Por eso hemos querido asociar a los dos compositores en los programas de los cinco conciertos. Nos dan un dibujo de la Rusia musical, es un programa de una enorme unidad». No importa que Chaikovski tenga fama de facilón. «También la tiene Mozart; lo que ocurre es que hay que tocarlo bien, si no puede parecer vulgar. Pero llamarle facilón es una crítica muy banal; los ballets de Chaikovski son de una belleza y de una calidad musical extraordinarias».
¡Que vienen los rusos!
11 horas. Orquesta Sinfónica de Madrid. «Obertura-fantasía de Romeo y Julieta» (Chaikovski) y selección de «Romeo y Julieta» (Prokofiev).
13 horas. Orquesta de la Comunidad de Madrid. «Suite de jazz (selección de suites 1 y 2)» (Shostakóvich), «Danzas polovtsianas de “El príncipe Ígor”» (Borodin) y «Scheherezade» (Rimski-Kórsakov).
17 horas. Orquesta Sinfónica de RTVE. Suite del ballet «El lago de los cisnes». (Chaikovski) y «El pájaro de fuego» (Stravinski).
19,30 horas. Orquesta Nacional de España. Suite del ballet «El cascanueces» (Chaikovski) y «Petrushka» (Stravinski).
22,30 horas. Joven Orquesta Nacional de España. Suite del ballet «La bella durmiente» (Chaikovski) y «La consagración de la primavera» (Stravinski).
Habrá, además, dos sesiones de Jazz Vermut (12 y 18 horas). Los tres últimos conciertos se retransmitirán a través de una pantalla gigante instalada en la Plaza de Rodolfo y Ernesto Halffter, y se celebrará a medianoche un fin de fiesta con fuegos artificiales y música de fondo de Haendel.
